Una historia de 100 años de la que TRIBUNA es parte cada sábado

Locales 20 de agosto de 2022 Por Tribuna
Graziela Acuña es miembro de la familia fundadora de la ciudad. Hoy festeja 100 años. Es fiel lectora de TRIBUNA.
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Graziela festejará hoy 100 años, una vida dedicada a trabajar por los demás

Para muchos, acostumbrados a sentir la sensación del papel en las manos al leer, TRIBUNA se convierte en una insustituible compañía de los sábados. Entre esos lectores fieles a este medio que ya tiene 39 años, se encuentra Graziela Isolda Acuña de Abrate, quien hoy está celebrando 100 años.

Río Tercero fue fundada el 9 de septiembre de 1913 por Don Modesto Acuña. Uno de sus hermanos, Tristán Acuña, tuvo un hijo llamado Víctor Ángel Acuña, y este hombre fue el padre de Graziela.

Esta mujer dedicada, generosa y siempre preocupada por los demás nació en 1922, en una casa ubicada en la intersección de Independencia y Pascualis, en barrio Acuña. Fue la hija menor de Víctor Ángel Acuña y Virginia Prado. 

Con sus 100 años, Graziela es la integrante más grande de la familia de don Modesto Acuña, y no duda, a pesar de sus años, en continuar dedicándose a las tareas comunales del barrio en el que nació.

Sus otros hermanos, ya fallecidos, Víctor Tristán, Tristán Rafael, Napoleón Gustavo, Ángel Augusto y Selva Argentina, fueron criados bajo las creencias religiosas católicas de la familia. Su hermano Tristán Rafael Acuña fue intendente de Río Tercero y diputado por la Unión Cívica Radical. La hermana de su madre fue Angélica Prado, la primer maestra de Río Tercero. 

A Graziela le hubiese gustado estudiar abogacía pero su familia no le permitió trasladarse fuera de la ciudad a continuar sus estudios. Sin embargo, para Graziela la justicia es brindar amor y cuidado a los demás y así decidió hacer obras de bien para el prójimo.

Esta solidaria mujer se destacó siempre por su gran corazón , por un carácter tenaz y una entrega desinteresada. Todos los atributos de su personalidad los convirtió en misión y en servicio. Su vida cobró sentido en una amorosa y solidaria dedicación a los demás. Siempre ha colaborado con las instituciones de la ciudad y de su barrio, con la Iglesia de Lourdes y especialmente con el Centro de la Virgen del Rosario de San Nicolás que tiene sus instalaciones en barrio Acuña. Cuando su esposo aún vivía ella llevó durante varios años la contabilidad del Club Talleres del cual su esposo era socio.

Su humildad y entregan hicieron que en 2013, en el día de la mujer fuese nombrada "Mujer Cooperativa" en representación de barrio Acuña. Graziela formó parte durante muchos años de la comisión vecinal de ese sector de la ciudad. Al igual que los otros miembros más jóvenes, ella participaba vendiendo rifas, preparando pizzas, ayudando en las fiestas que el centro vecinal organiza. En el año 2021 fue nombrada con el premio "Zoila 2021" junto con otras reconocidas representantes de la ciudad.

Esta mujer, sin duda, disfruta de su longevidad gracias a la fuerza vital que extrae al trabajar por el bien de los demás. Ella relata que cada mañana al levantarse agradece a Dios poder compartir con otros un día más de vida.

Río Tercero de entonces
Cuando Graziela nació Río Tercero era aún un pequeño pueblo, con unas pocas casas diseminadas en medio de variada vegetación. Recuerda los grandes eucaliptos que rodeaban el jardín lleno de violetas de su casa natal. Más allá estaban los aguaribay con sus floraciones rojizas, los piquillines con sus frutos violáceos, los chañares y los tunales.

Del Río Tercero que la vio nacer tiene hermosos recuerdos. Su primera escuela fue la Nacional 196 que en ese momento funcionaba en la calle Magnasco. Luego siguió sus estudios en la Modesto Acuña.

Recuerda que entre su barrio Acuña y la escuela “íbamos cruzando campitos”. “Si no fuera por la instalación de la Fábrica Militar, Río Tercero hubiese sido un pueblito”, opina. También recuerda a sus amigas y compañeras de escuela: Elvira Villarreal, Ofelia Libro, Josefa Pereti, Tana y Chicha Laza, entre otras.

Uno de los hechos que cambió la vida de Graziela es la costumbre que se tenía en la época de su juventud, de “dar la vuelta al perro”. Significaba hacer un paseo todas las tardes. Se partía de la Avenida San Martín frente a lo que hoy es la estación de trenes, se caminaba hasta Libertad, girando luego por Mitre hasta Acuña y regresando hasta San Martín. En uno de estos paseos conoció a Mateo Abrate, se casaron y formaron una familia de la cual nacieron dos hijas mujeres: Perla Nora y Violeta del Valle. Hoy Graziela tiene cinco nietos y ocho bisnietos: Mateo, Rocío, Morena, Catalina, Lucía, Stefanía, Genaro y Greta que tienen la suerte de tenerla viva.

Graziela también recuerda la importancia que tenían en los pueblos en aquel entonces las estaciones de ferrocarril. Las personas se ponían elegantes e iban allí a la hora de la llegada de los trenes. Era un ritual de la vida social de aquella época.

Habla con fervor de las películas argentinas que los días martes iban a ver al Cine Cervantes, que se encontraba en la calle Mitre.        

Graziela es una gran lectora, le encantan las novelas y pasa algunas horas de su día cultivando la lectura o bordando. También comparte las horas con su vecina y amiga, Cristina Rivero, quien la acompaña desinteresada y amorosamente, y con quien mantiene amenas charlas y risas; Cristina es como una hija más para ella.

Desde las páginas de TRIBUNA deseamos feliz cumpleaños a Graziela, una habitante de esta ciudad solidaria, dedicada a hacer el bien a sus semejantes y su familia.

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