AGRO. Los universos paralelos

Locales 09 de abril de 2022 Por Tribuna
Columna de opinión del contador Javier Mignani (Mat. Prof. 10-1016-1).
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Mark Zuckerberg, empresario y programador informático creador de la red social Facebook, está desarrollando un nuevo proyecto tecnológico cuyonombre “metaverso” hace referencia al concepto de espacio virtual. La palabra “metaverso” es un acrónimo compuesto por ‘meta’, que proviene del griego y significa “después” o “más allá”, mientras que ‘verso’ hace referencia a “universo”, por lo que hablamos de un universo que está más allá del que conocemos actualmente.

Creará una frontera que combinará entornos virtuales y reales, y que nos permitirá realizar las actividades de la vida cotidiana, como trabajar, jugar, reunirnos con amigos, asistir a conciertos, acudir a eventos deportivos en forma virtual. Son entornos donde los humanos interactúan social y económicamente como avatares, a través de un soporte lógico en un ciberespacio, el que actúa como una metáfora del mundo real, pero sin las limitaciones físicas o económicas allí impuestas. Será una revolución que traerá una nueva era digital acorde a los avances y restricciones que en el futuro enfrentará la humanidad. 

Pero no solo Mark Zuckerberg está desarrollando un metaverso. Acá en nuestro país, los políticos crearon desde hace tiempo un “metaverso” que consistió en ir instaurando una realidad a partir de aseveraciones y discursos etéreos, difusos, utópicos y contradictorios. En Argentina, “metaverso” tiene una acepción compuesta por “meta”, que proviene del lunfardo “meta y ponga”, mientras que “verso” hace referencia al conjunto de palabras utilizadas en un discurso que no tienen nada que ver con lo que ocurrirá en la realidad. 

Crearon una frontera donde combinan la mentira con pobreza, analfabetismo e inseguridad. Son entornos donde los políticos actúan como representantes y defensores del pueblo, pero solo son afines a sus propios intereses. Buscan culpables con la finalidad de no evidenciar la incapacidad que tienen para resolver los problemas y además, enfrentan a la sociedad entre sí.

“Meten” excusas de todo tipo para eximirse de sus responsabilidades (por ejemplo, los juicios con sentencia firme que tienen que pagar a los jubilados y no lo hacen) y “ponen” impuestos regresivos que van dañando cotidianamente la economía y el estatus social del país. Pero por si eso fuera poco, generan políticas inflacionarias que afectan a los más pobres. Por un lado le dan subsidios, y por el otro, se lo quitan a través de la pérdida de valor del poder adquisitivo del dinero y del aumento sostenido de los precios. Instalaron en la sociedad que los productores somos los responsables de los aumentos en los precios de los bienes, cuando en realidad el productor es tomador de precios.

Doña Rosa tiene que saber que cuando compra pan, solo el 15% de lo que le cuesta, es harina, el 85% restante, paga logística, gastos de comercialización, distribución e impuestos. Lo mismo ocurre con los productos derivados del maíz y los demás productos primarios que se cosechan en nuestro campo.  

Un trabajo realizado por Carlos Etchepare denominado “del precio del relato a la realidad del precio”, determina cuánto cobra un productor y cuanto le retienen en concepto de Derechos de Exportaciones y Distorsiones del mercado.   

Como vemos en el cuadro que se adjunta en esta página, se puede apreciar, que de U$s 692 por tonelada valor FOB Exportación, el productor solo recibe U$S 244. La diferencia entre lo que debería cobrar y lo que cobra, se la lleva el Estado y las distorsiones del mercado. Esos U$s 418 por tonelada, se lo llevan sin riesgo ni aporte alguno y lo utilizan deliberadamente para hacer políticas partidarias indiscriminadamente.  

Es hora de terminar con el verso y las mentiras y crear un proyecto de país donde el trabajo, el mérito, la educación, la salud, la seguridad y la decencia sean las banderas izadas en todos nuestros actos.

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