Los planes sociales aumentan el 21% los incentivos a no buscar trabajo

Provinciales 23 de agosto de 2021 Por Tribuna
La Bolsa de Comercio de Córdoba elaboró un informe sobre la incidencia negativa que pueden llegar a tener los planes sociales sobre el empleo.
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Un informe del Instituto de Investigaciones Económicas de la Bolsa de Comercio de Córdoba arrojó que los planes sociales aumentan el 21% los incentivos a no buscar trabajo.

En ese mismo trabajo se destacó que las transferencias monetarias como parte de ayudas estatales pasaron de una cobertura menor al 2% de la población en edad de trabajar (de entre 15 y 65 años) en 2003 a más del 8% durante el primer trimestre de 2021.

Asimismo, se indicó que la cifra de titulares de beneficios en centros urbanos pasó de 250 mil durante 2003 a más de 1 millón y medio a inicios de este año.

De los 141 programas sociales existentes, la Asignación Universal por Hijo (AUH), creada en 2009, es el de mayor magnitud, con casi 2,5 millones de titulares a lo largo del país.

Entre los titulares de la AUH, el 90% no tiene trabajo o se encuentra en la informalidad.

"Si bien los programas sociales podrían contribuir a contener la pobreza, también pueden tener efectos no deseados en el mercado de trabajo", se aclaró en el informe.

Planes y empleo

De la comparación del 47,2% de beneficiarios con el 39,1% de no beneficiarios que estaban inactivos en el mercado laboral en el primer trimestre de 2021, se deduce que el porcentaje de personas que no buscan empleo es casi 21% mayor entre quienes reciben transferencias monetarias del Estado.

Similarmente, los subsidios estatales reducen un 17% las chances de estar empleado en Argentina.

Además de reducir los incentivos a buscar trabajo, las ayudas monetarias estatales generan incentivos a mantenerse en la informalidad para conservar los beneficios; en el primer trimestre de 2021, la informalidad entre beneficiarios de programas sociales fue de 59,4% y 41,6% entre los no beneficiarios.

En síntesis, los planes sociales aparecen como respuesta al estancamiento del empleo y el deterioro del poder de compra del salario, pero su diseño genera efectos no deseados en el mercado laboral, aumentan la presión sobre el gasto público, y además son un instrumento de clientelismo político que debilita la democracia.

"Los desafíos para salir de esta trampa van desde lograr la estabilidad macroeconómica, en base a un ordenamiento fiscal y monetario, hasta mejorar condiciones para la creación de empleo privado, con una menor carga regulatoria y menos presión tributaria, de la mano de potenciar el capital humano, con más educación y capacitación para el trabajo, que derive en una mayor productividad", concluye el informe de la Bolsa de Comercio.

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