La próxima jugada

Locales 08 de noviembre de 2020 Por Tribuna
Por Javier Mignani*
AGRO Mignani

Cómo transcurre la vida a nuestro alrededor? Transcurre con amenazas, oportunidades, con sueños con realidades. Cada uno de nosotros le va poniendo el condimento imprescindible para darle el sabor que satisfaga a nuestro paladar.

En este momento, las noticias televisivas, los relatos y la pandemia, han dividido definitivamente a nuestro país, y nos han llevado a un terreno de antagonismo nacional.

Desde lo social, el aumento de la pobreza y las falencias en el sistema de salud, han dejado a la luz la falta de previsibilidad de las autoridades competentes.

Desde lo económico, vemos un mercado taquicárdico, palpitando irregularmente, y sometido a un tratamiento quimioterápico. El mercado real de bienes, es el órgano más afectado, en esta terapia, mientras que el financiero, va amoldándose a las regulaciones y aprovecha las debilidades del sistema para autosustentar las fortalezas que él mismo va construyendo. 

Hace tiempo que la economía argentina es netamente financiera, y que las hiperinflaciones y los corralitos y todos los demás hechos que transcurrieron en nuestra historia, solo se han construido para astutos que realizan ganancias desde ese sector con escudos fiscales y legales. 

“Todo está permitido aunque se prohíba por ley”, es el lema argentino, y eso lleva a que en el tiempo, la economía se concentre cada vez más en los amigos del poder y lo coyuntural se transforme en estructural.
 Hay un error de diagnóstico. La falta de oportunidades en la sociedad, no es producto de los esquemas económicos imperantes, sino del cúmulo de políticas de estado erróneas e inexistente en algunos casos, a través del tiempo.

Es evidente que las decisiones políticas han dominado a la economía racional, y que no supimos descubrir nuestras fortalezas y debilidades para transcender como país. Nosotros como sujetos, no hemos aportado ese plus de originalidad que Argentina necesita, sino que al contrario, actuamos con conductas meramente reactivas que nos llevan cada vez más a enfrentamientos dañinos. Siempre hay alguien a quien culpar de nuestras propias incapacidades. 

Hoy, debemos tomar decisiones en un contexto totalmente desequilibrado. Ello requiere que seamos dinámicos y que nuestros asesores, diagnostiquen correctamente el valor implícito futuro de cada operación. 

El dólar de equilibrio producto de la relación pasivos del Banco Central versus las reservas, ronda los $123 - $128 pesos por cada dólar, por lo tanto, al comprar dólares a $200 estamos convalidando un riesgo implícito aproximado de más de $70.

Por lo tanto, ¿qué hizo el Gobierno? Salió a absorber pesos vía colocación de deuda en pesos ajustada por inflación, pagando una tasa Badlar o bien ajustando los pesos por el valor del dólar oficial. En ningún caso paga una tasa exorbitante, trata de rolear (diferir en el tiempo) los vencimientos, tomar nueva deuda y pagar el menor interés posible. A esto hay que sumarle que paga una suma ínfima de intereses por la deuda que se reestructuró. Se restringe la liquidez, y el efecto colateral, es que la tasas de préstamos subirán y el crédito para las empresas se verán limitados o a  un mayor costo.

Además, vende dólar futuro a una tasa elevada, y cuando llega el vencimiento, el paso del tiempo se lleva el valor tiempo, y hace que los futuros crezcan a una tasa moderada del 2,6% o 2,8% mensual. En lo que va del año el dólar oficial creció el 30,8%, y si anualizamos esa tasa mensual, vamos a obtener un aumento del 36,8% anual.

Los indicios de una mega devaluación para estos meses, se van diluyendo, y las expectativas del mercado, se trasladaron a marzo del 2021, y no es casualidad. En ese mes, comienza a comercializarse la nueva cosecha, y por ende, los ingresos de dólares provenientes del campo en ese momento, pondrán paño frío a cualquier expectativa especulativa que el mercado quiera instalar. Además, por los anuncios de público conocimiento, tendríamos la vacuna contra el COVID19 que generaría la posibilidad de retomar las actividades comerciales con normalidad.

A todo lo descripto, hay que agregar, que EE.UU tendrá su nuevo presidente en funciones. Gane quien gane, la guerra comercial con China, seguirá su camino, lo único que cambiara, serán las formas de llevarla adelante. Los republicanos probablemente buscarán estrechar lazos con sus aliados a través del sector privado y la colaboración militar, mientras que los demócratas pondrán mayor énfasis en las burocracias estatales y los organismos multilaterales.

Mientras tanto, el Gobierno nacional, mueve las piezas del ajedrez. Realizó una “jugada psicológica”. No hizo el mejor movimiento, sino el más inconveniente para el adversario, teniendo en cuenta su estilo y preferencia (devaluación). El Mercado, a mi criterio, va a realizar una “jugada activa” donde con la iniciativa, tiene el derecho de atacar. Cuando usted tiene una ventaja, está obligado a atacar, de lo contrario corre peligro de perder la partida. Mientras tanto, en el camino, quedan millones de argentinos y empresas fuera del sistema.

El tiempo para la próxima jugada va corriendo…. Veremos los resultados.

*CPN Mat. Prof. 10-1016-1

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