Jorge Kasparian presenta “333”

Artes y Espectaculos 28 de septiembre de 2020 Por Tribuna
Un nuevo libro con relatos que pintan su aldea. Por Maxi Carranza
ARTES Kasparian 2

Tres hilos conductores coexisten en 333 y vertebran estas aguafuertes: fútbol, rock y barrio. El contenido de la nueva obra de Jorge Kasparian podría confundirse con el paradigma del “rock barrial” que predominó  en la escena nacional a partir de los noventa. De todas maneras, está muy alejada del concepto central de esa trilogía que marcó (para bien y mal) una época rockera en nuestro país. 

Hay fútbol cordobés, rock argentino y amistades barriales en estas páginas pero desde otra mirada y sin intenciones de glorificar sus flaquezas sino de enaltecer sus virtudes. Sin pretensiones literarias, estos textos originalmente fueron compartidos por su autor en las redes sociales y ahora forman este compilado de 22 relatos. El material se publicó por Rayosan Libros con un prólogo titulado “Contar es un gesto de valor”, a cargo del periodista y escritor Juan Cruz Taborda Varela. Otros colaboradores cercanos de 333 fueron Diego Vigna y Roque Di Pietro, a quienes está dedicado, en primer lugar, este ejemplar. 

Hasta el momento, es el segundo libro del autor en papel luego de Luisito, 30 entrevistas al universo spinetteano, de editorial Vademécum, presentado el año pasado.

Obras impresas
 En el párrafo anterior, se mencionó que 333 es la segunda publicación del cordobés en papel, lo que no haría falta aclarar de no ser porque Kasparian hizo “La biblia spinetteana”, un libro conformado por páginas de tela que reúne la obra poética del “Flaco”. En su carácter de empresario textil devoto de Luis, se dio el gusto de sacar esta obra en 2014, la cual sorprendió a propios y extraños por su originalidad. Hasta podría asegurarse que no existe un antecedente a nivel mundial con estas características o al menos con tanta cantidad de “hojas”.

También cabe mencionar que “La biblia spinetteana”, nunca tuvo -ni tendrá- fines de lucro y se obsequió a familiares y allegados al creador de “Muchacha ojos de papel”. El material dejó mucha tela para cortar y generó un programa radial de nombre homónimo, que tuvo como conductores a Kasparian y al riotercerense Martín “Tincho” Siboldi, entre otros. A su vez, las entrevistas en el éter cordobés dieron origen a Luisito, 30 entrevistas al universo spinetteano, libro que se transformó en un bestseller del género a nivel nacional. En la presentación cordobesa del ejemplar, estuvo como invitado Mario “Pototo” D'Alessandro, el amigo de Spinetta que inspiró el famoso “Tema de Pototo (Para saber cómo es la soledad)”, el primer simple de Almendra.

MO VE TE 
 Los aficionados al rock y a la música en general asocian a Kasparian como spinettólogo  primero y luego como emprendedor dedicado a la venta de remeras serigrafiadas. Los más asiduos a su taller/centro cultural ubicado en Martín García 333 (de ahí el nombre del nuevo libro) conocen de cerca su pasión por los flippers, con una colección que supera las 30 máquinas de este juego. Lo que muy pocos saben es que trabajó con Las Pelotas varios años entablando además, una sólida amistad con la agrupación radicada en nuestra provincia. 

El empresario fue un todoterreno con los ex Sumo: vendió entradas en los recitales, hizo afiches, logística de los shows, estampó remeras, diseñó portadas de discos,escribió listados de temas y fue el “ángel de la guarda” de Alejandro Sokol. Por eso no es de extrañar que en 333 figuren un par de narraciones sobre Las Pelotas, particularmente anécdotas desopilantes sobre Sokol, el cantante del grupo hasta 2008. Entre estos títulos pueden mencionarse “La habitación” y “La dentadura”, dos textos conmovedores con fuerte protagonismo del vocalista fallecido en Río Cuarto. 

Kasparian también participó en el e-book Tiempo anfibio. Las últimas tres décadas del rock en Córdoba de la editorial de la Universidad Nacional de Córdoba, donde figura otra hilarante historia de Sokol.

Siempre Luisito 
 Si bien la obra 333 tiene textos de todo tipo (futboleros, amistosos, familiares, sucesos callejeros, recuerdos del colegio secundario, musicales) no podían faltar los escritos sobre el universo Luis Alberto Spinetta. “La credencial” y “Mimo en años luz”, cuentos que reflejan la pasión del cordobés -y de otros- por el “Flaco” pero sobre esta temática sobresale “Gladys”, inspirado en una señora de prosapia spinetteana que todavía trabaja en la fábrica de Kasparian. 

La intención del autor es presentar el libro, cuando las condiciones de seguridad lo permitan, con los protagonistas de estas historias que pintan su aldea y sus gustos. Por supuesto, algunas personas ya no están pero servirán para avivar la nostalgia que se aloja en estas páginas. El título se consigue en Rayosan Express (Corrientes 161) y en el taller central (Martín García 333) de la capital cordobesa 

Por otro lado, Jorge Kasparian ya tiene lista una versión expandida de “La biblia spinetteana”, esta vez dividida en 14 tomos, la cual incluirá un glosario con palabras usadas por Spinetta en sus canciones. El libro en tela además contará con un video documental que refleja el proceso de fabricación de esta obra artesanal única en el mundo.

¿Género nuevo?
 “Escribo como hablo y tengo mil cosas para contar. Si bien tengo el título no me considero periodista ya que siempre me gané la vida estampando remeras. Un día sin querer me largué a escribir y a volcar un montón de vivencias en el papel. Simplemente cuento y le doy un tinte cariñoso a los textos, por decirlo de algún modo. Prefiero relatar esas cosas de Alejandro Sokol, que van más de la mano de la tragicomedia que de todo lo otro. El paso de los años te hacen valorar otras cosas”, señala Kasparian a TRIBUNA.

Lo difícil en este caso es definir el género de este libro. Un cronista porteño se animó a postularlo como “cuento de rock”. Para el prologuista Juan Cruz Taborda Varela son narraciones realizadas por un “charlista” que no es lo mismo que ser “chamuyero”, este último es el centro del relato, en cambio el charlista puede dialogar con su interlocutor. También se titularon como “relatos que no son crónicas” y se podría continuar así hasta el infinito. En todo caso, son gestos de valor de alguien que decidió trascender a través de la música, la tela y el papel.

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