Informe. Los hoteles albergan la impotencia de no tener la llave para recuperarse

Locales 16 de junio de 2020 Por Tribuna
Aunque están trabajando, representan el rubro que mayor incertidumbre afronta. En Río Tercero, dependen básicamente de eventos que nadie sabe cuando se volverán a permitir.
LOCALES - Hotel

Pudieron reabrir sus puertas hace aproximadamente un mes pero lejos están de recuperar el ritmo anterior a la cuarentena.

Encima, no hay demasiado que puedan hacer hasta que no se levanten las restricciones conocidas, ya que dependen de que la gente se traslade.

Los propietarios de los hoteles consultados coinciden en afirmar que el movimiento actual no supera el 10 por ciento del que tenían normalmente y eso ya provocó la pérdida de algunas fuentes laborales.

En Río Tercero, el rubro no depende del turismo, -otra de las actividades más afectadas-, sino de los eventos sociales y sobre todo deportivos. Eso hace más sombrío aún el panorama porque se sabe que será lo último en volver, al menos de manera masiva.

La primera recuperación llegará  a medida que viajantes, empresarios y todos aquellos huéspedes que aportaban movimiento durante la semana, restablezcan su rutina comercial, aunque habrá que ver cómo.

Mientras tanto, vienen a ser una especie de servicio “esencial” dado que aquellos trabajadores habilitados necesitan un lugar donde pernoctar si su tarea demanda permanecer en Río Tercero.

Esa fue la razón que les permitió reabrir, después de 50 días de aislamiento. Pero en algunos casos, el costo de volver a trabajar se torna una ecuación más desfavorable aún.

Tal es el caso del hotel Vélez Sarsfield que atraviesa una situación inédita desde que comenzó a operar allá por 1980.

Ariel Levrino, su propietario desde hace dos años, admitió que en este contexto no le conviene abrir, aunque probó hacerlo por una semana.

Esta situación lo llevó a despedir a sus cinco empleados y no cree que las condiciones estén dadas para volver a operar hasta el año que viene.

De todos modos advierte que es muy difícil hacer previsiones en este contexto, “así como nadie se esperaba esta pandemia”. 

“Por suerte no tenía que pagar un alquiler pero los impuestos y servicios siguen viniendo. Los números son crueles y no me quedó alternativa”, lamentó.

Teniendo en cuenta que buena parte de las ocupaciones se dan a través de clientes corporativos, Levrino también plantea dudas en cuanto al escenario futuro.   Las nuevas formas de trabajar on-line que ya predominan en las empresas, pueden haber llegado para quedarse. Esto limitará el movimiento de trabajadores con su consecuente impacto en los hoteles, prevé.

¿Reactivación?
El Hotel Mayoral cuenta con una trayectoria de 33 años y desde hace 17, tiene en frente a Claudiana Gabaglio, quien a su vez es directiva del CeCISA (Centro Comercial).

Desde ese rol institucional, como presidente del área de Servicios,  ve con buenos ojos cierta reactivación de la Cámara que agrupa a los hoteleros.

Este espacio permite mantenerse más conectados e informados sobre el potencial escenario que se viene para el sector, dejó entrever Gabaglio.

De todos modos, no logra disimular su impotencia por lo que esperaba que durara solo unos días y ahora no tiene fecha cierta de resolución.

“Hay días que tenemos abierto el hotel para dos personas, después suben a cuatro y así, comenta. Naturalmente, son números insuficientes para un hotel con 30 habitaciones y 58 camas.

La empresaria hotelera señaló que la magra recaudación se destina mayormente a los constantes costos de mantenimiento y sueldos de cuatro empleados, aunque también apeló al aporte del Gobierno nacional que le permitió afrontar una parte. A su vez, cuestiona que los servicios sigan teniendo el mismo costo que cuando la actividad era normal y en momentos donde no le consta que se siga realizando la lectura de consumos.

“Desde que arrancó la cuarentena pasaron cinco feriados, con reservas ya realizadas”, enumera resignada como chances de trabajo que se escaparon. Los eventos sociales que se producen en esas ocasiones representan los picos de ocupación.

Fortalecer el contacto sobre todo por WhatsApp, con empresas o industrias para atraer clientes, es una tarea que se han reforzado desde la administración.

Como inconveniente adicional, este hotel cuenta con bar y restaurante, cuya concesión debió ser rescindida después de tantos días cerrado.

Gabaglio cree que la comunicación con el sector turístico deberá fortalecerse en el nuevo contexto. En ese sentido apuntó como alternativa, la creación de “circuitos”, por ejemplo con Almafuerte para complementar su oferta natural con el alojamiento que puede proveer Río Tercero. “Con mucho viento a favor, empezaremos a ver una recuperación en agosto o septiembre”, vaticina.

Optimismo
Fabián Zunino está al frente del Apart Hotel Tres, que forma parte de un grupo con presencia también en Río Cuarto, Carlos Paz y Villa María.

Posiblemente, en ese respaldo resida la mezcla de resignación y tranquilidad con que parece afrontar el momento. “El Gobierno está brindando su apoyo y son buenas las medidas que se tomaron tanto a nivel nacional para no tener más muertos como desde el Municipio para ser una zona blanca”, destacó.

Zunino reconoce que es más oneroso tener el hotel abierto que cerrado. Sin embargo, mantener el ánimo de los empleados, cuidar la fidelidad de clientes que siguen viniendo y entender la importancia del servicio que prestan, parecen ser motivos suficientes para continuar trabajando, según apunta.

“Comprendemos la situación de priorizar la vida, ya tocamos fondo y lo único que nos queda es tomar impulso pronto”, afirma con notable optimismo.

Walter Delacheca ha podido mantener seis de los ocho empleados en su hotel céntrico “Claro de Luna”. Desde que arrancó el año, asegura que venían trabajando con ocupación plena, sobre todo los fines de semana. Ese “colchón” le permitió apelar a algunos ahorros para afrontar estos tres meses bien diferentes,  sugiere.
 Según afirma, con algunos créditos bancarios ya tomados, cubrió su capacidad de endeudarse.
“A partir de aquí, las medidas que pueda tomar deberán ser más drásticas”, reconoce.
 Su aspiración en el corto plazo es alcanzar una operación del 50 por ciento de lo normal, para poder cumplir con los compromisos asumidos.

Consciente de que a diferencia de otros rubros no es gente de la propia ciudad la que permitirá una reactivación, tiene ciertas dudas en cuanto a comportamientos futuros.
 Desde su punto vista el miedo de movilizarse seguirá latente bastante tiempo en buena parte de la población,  alimentado desde los medios de comunicación.

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