Una familia con décadas detrás de un mostrador

Locales 09 de junio de 2018 Por
Lugar tradicional si lo hay en Río Tercero y con una rica historia, es el popular Bar Santa. El antiguo negocio está muy cerca de cumplir 51 años de vida en la mítica esquina de Belgrano y Garibaldi
BAR WEB

TRIBUNA está llevando a cabo por los locales comerciales con décadas de funcionamiento en Río Tercero, visitó el popular Bar Santa y dialogó con Eduardo (47), actual propietario y uno de los tres hijos (los otros dos son mujeres) del muy recordado y querido Don Antonio Santa.


"La historia viene del año '56 cuando mi abuelo se vino del campo con toda su familia, y decidió poner un bar al frente de la Sociedad Italiana y con el nombre de Bar Santa. Ahí estuvieron hasta el '67, año que compraron en esta esquina (Belgrano y Garibaldi), y mi papá se vino con mis abuelos para seguir con el tradicional Bar Santa, que en 2018 cumple 51 años donde está actualmente", recordó Eduardo en una larga entrevista que entabló con este medio.


"Mi papá es el hacedor de todo esto, de toda la larga historia que tiene el Bar Santa. Él es el que tiene el mayor logro de esto porque estuvo más de 30 años solo detrás del mostrador, acompañado por mi mamá", agregó el propietario del legendario negocio.


-¿Qué te contaba tu papá?
-Que habían vendido el campo (que estaba ubicado entre Corralito y San Agustín) porque no les iba bien, y que cuando llegaron a Río Tercero mi abuelo puso el bar y después cada uno de sus hijos empezaron a buscar un destino. A mi papá le gustó el bar, le puso mucho amor y pasión.


-¿Cómo era Don Santa?
-Mi viejo era un tipo excelente. Muy querido, respetado y le puso su vida al bar. Nosotros (por los tres hermanos) vivíamos todos acá, tuvimos una vida de bar y vimos la pasión, la vocación que él le puso. Acá siempre hubo mucho respeto, fue todo y sigue siendo muy familiar. Nosotros nos pudimos criar dentro de este negocio sin ningún tipo de problemas. Acá siempre se manejó con un respeto muy importante, y es la línea de conducta que seguimos teniendo.


-¿Por qué era querido tu viejo?
-Porque era un tipo simple, noble, de campo, y bien derecho. Él siempre me contaba que lo habían elegido de testigo de muchos casamientos. Fue siempre muy respetado, mantuvo una línea de conducta normal y fue un tipo de bien.


-¿Alguna vez te contó algo que te haya quedado en el recuerdo?
-Él siempre contaba que hubo muy buenas épocas en el bar. Por ejemplo, cuando los Tribunales estuvieron desde el '71 al '95. Él se manejaba todas las mañanas con mucha gente, con abogados, con personas que venían a buscar algún consejo preguntándole muchas veces por tal persona. Después siempre se acordoba de Hot Point, que estuvo desde el '80 al 2001, y fue una muy buena época. El que no hacía la previa en el Bar Santa parecía que no conocía Hot Point. Eran cosas que él siempre mencionaba. Mi viejo siempre estuvo muy contento de dejar su vida atrás de un mostrador.


-¿Te acordás algo de cuando estaban los Tribunales frente al bar?
-Recuerdo siempre de haber llegado tarde a la escuela, entraba a la una y diez al secundario, porque se armaban arduas discusiones entre abogados por política. Me quedaba a escuchar porque eran muy enriquicedoras, discutía gente que medianamente estaba en el tema. Conversaban y discutían de un lado político y del otro, de criticar y defender al gobierno.


-¿Por qué tiene tantos años el Bar Santa?
-Creo porque se siguió una línea de conducta. Me acuerdo que en un momento empecé a trabajar afuera, mi papá lo podía atender solo al bar, pero lo mío no fue lo que quería y un día se lo planteé a él y me dijo que me viniera al bar, que me quedara que entre los dos lo ibamos atender. Entonces en el año 1996, después de un viaje que hice, nos pusimos a trabajar juntos y él me enseñó como era la línea que teníamos que llevar y es la que hoy todavía seguimos manteniendo, el respeto, el cuidado a la gente, el compromiso y mantener la forma de que la mujer y el hombre tengan el mismo cuidado al estar acá adentro. Siempre fue un bar muy familiar Hoy está mi señora (Verónica) trabajando a mi lado, y mis dos hijos, que si bien son chicos ya nos dan una mano. Ellos son Francesco (17) Victorio (9). Ya tenemos cuartas generaciones que vienen al negocio, es una cosa que cuando uno lo puede ver nos encanta. Si bien son todavía criaturas los de la cuarta generación, pero que hoy estamos viendo que ya caminan por este negocio.


-¿Hasta cuándo estuvo en el bar tu papá?
-Se jubiló en el 2001 o 2002, pero como vivía acá estaba siempre, hasta el 2011 que falleció. Él siempre estuvo dándome una mano, aconsejándome, tratando de solucionarme los problemas. Él siempre estuvo al lado mio hasta el último día de su vida.


-¿Y vos ya con 22 años en el negocio?
-En realidad hace 47 años que camino detrás del mostrador, desde que nací. Todo lo que sé lo aprendí de mi viejo, y siempre lo hice como a él le gustó. Si bien aporté mi granito de arena y discutimos algunos cosas, fue siempre siguiendo la línea de conducta que el implementó y por algo ha perdurado con el tiempo.


-¿Y vos qué historia tenés?
-Siempre digo que aprendí de él, y tengo muchos clientes que fueron de mi papá. Formamos una gran familia de bar, y eso es lo lindo. A mi viejo le gustaba mucho al fútbol, fue muy hincha de Independiente (de Avellaneda), muy fanático. Creo que todos los que lo conocían, mi papá era sinónimo de Independiente. Si bien yo soy hincha de River, actualmente con mis hijos disfrutamos del fútbol y en el corazón seguimos teniendo a Independiente por el hecho de que mi viejo fue muy fanático. Seguimos trabajando mucho con el fútbol, y siempre tratando de mantener una conducta para que todos los hinchas de cualquier club se sienta tranquilo, que sea respetado por su conducción de futbolero.


-Me imagino la cantidad de gritos y goles que habrás escuchado de los clientes
-No sé que pasó en el '78 en Mundial, ese recuerdo no lo tengo, pero sí desde el año '79 los partidos en Rusia (Mundial juvenil), estabamos desde las seis de la mañana cuando jugaba la selección de Maradona (Diego) y Ramón Díaz. Hasta la actualidad fue toda una vida el de juntarnos para ver los clásicos, los mundiales. Este es un bar muy futbolero.


-¿Trabajás o trabajaron con clientes seleccionados?
-No, para nada. Siempre mantuvimos la conducta, como supo estar mi mamá y hermana, y hoy está mi señora e hijos, la gente sabe si puede venir o no, o de que forma o condición lo puede hacer. No digo que no tuvimos problemas, pero fueron siempre muy menores . Nos hemos mantenido con gente tranquila, respetuosa. Fue y sigue siendo una gran familia de bar.


-Habrán pasado clientes que hoy son reconocidos por la profesión que tienen
-Por ejemplo mucha gente me dice que tengo al intendente (Alberto Martino), pero a él lo tenemos desde la época que era el Martino que tenía 17 u 18 años y jugaba al fútbol para Hot Point o Berardo Agro Insumos. Muchas veces cuento y se ríen porque hay clientes que tienen su mesa, su silla, su lugar para venir. A ellos es normal verlos sentados siempre en el mismo lugar. Hay clientes que hace más de 30 años que vienen. En la época era una barra de chicos solteros que tenían 17 o 19 años, y hoy tienen 50 años, vienen y se siguen sentando en su mesa, en su silla, y cuando la tienen ocupadas me miran como diciendo: ¿Qué hiciste? En la época que estaba Hot Point lo he visto a Mario y Marcelo Milanesio sentado acá, pero para nosotros ya era una cosa normal. También al "Monito" Prigioni con su padre. Recientemente hubo una anécdota muy linda. Había una fiesta de la Liga de Fútbol, paró una chata y preguntó donde quedaba el salón donde se hacía esa fiesta , y era el "Cocayo" Dertycia. Cuando lo reconocimos lo hicimos bajar y se sacó fotos con nosotros. Es una cosa totalmente normal para nosotros ver a esa clase de gente y que se sienta cómodo en el negocio.


¿Cómo te manejas con los horarios?
-Con mi viejo el bar estaba abierto durante 19 o 20 horas, porque él vivía acá. Pero nosotros adoptamos otro tipo de horario, no trabajamos más de noche, salvo los viernes o los domingos. Tenemos nuestras vacaciones, en los feriados la gente sabe que no se trabaja, pero los horarios de fútbol se respetan. Me acuerdo bien que en el Mundial de 2002 había partido a las cuatro de la mañana y los clientes se venían a ese horario. Trabajabamos con el negocio lleno.


¿Y Don Santa se tomaba vacaciones?
-Sí o sí se tomaba 15 días de vaciones siempre durante enero. Lo que pasa que en aquellas épocas no existían tantos kioscos, no estaban los súper, y entonces mi viejo vendía, por ejemplo fiambres y masitas sueltas. Eran otros tiempos, lo de mi papá era un mini supermercadito. Las despensas trabajan hasta el sábado al mediodía, y él lo hacía los sábados y domingos en forma normal. Era fácil decir a las dos de la mañana que se habían quedado sin soda, y venían a buscarla al Bar Santa.


-¿Actualmente vienen las mujeres?
-Las familias siempre tienen su lugar. Vienen matrimonios como así también mujeres solas que se llegan a tomar el desayuno o a buscar alguna galletita, factura, o a comprar cigarrillos. Ellas entran porque saben que nadie les va decir nada, saben que van a ser respetadas totalmente, y además porque saben que hay una familia detras del mostrador que las va a cuidar siempre.


-¿Qué fue del famoso automóvil que tenía tu padre?
-Es un Ford Sierra color azul que lo compró Ok en el año 1993. Fue uno de los últimos autos de esa marca que salieron. Es muy bonito. Lo compró en Pettiti. Es un vehículo que hoy conservamos en la familia, lo usamos con mis dos hermanas con mucho orgullo. No está ni estará a la venta mientras yo viva porque es un recuerdo muy lindo y muy grato que tenemos de mi viejo. Todos los que lo conocieron saben el significado que tenía ese auto para él. Tiene recién hoy 100 mil kilómetros reales. Yo cuando lo uso y lo estaciono al frente del bar, la gente viene y me dice: ese es el auto de tu viejo.

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