"Jamás pensamos ver a Venezuela como está hoy"

Locales 02 de junio de 2018 Por
LA profunda crisis política, económica y social extendida en Venezuela forzó a estos jóvenes profesionales a alejarse de sus afectos y familia para instalarse en Río Tercero John León es ingeniero en petróleo y Sergio Marquez es ingeniero en sistemas pero tienen en claro que "un título universitario no te hace una persona superior" y que "cualquier trabajo es honrado". "Si tenemos que trabajar barriendo una calle o en una casa no tendríamos problema, porque el trabajo dignifica", afirmó uno de los jóvenes a TRIBUNA.
LOCALES-VENEZOLANOS

Arribaron a Río Tercero esta semana. "Sólo trajimos una maleta cada uno con algo de ropa", contó Sergio. Estos dos amigos en una extensa y profunda charla le contaron a TRIBUNA cómo es vivir hoy en Venezuela y porqué decidieron venir a la ciudad.
Los amigos partieron desde su Trujillo natal, una ciudad al este de Venezuela, en bus. El recorrido duró trece días, realizaron paradas en Colombia, Perú, Chile hasta que finalmente llegaron a suelo argentino. "Llegamos con el dinero justo hasta la terminal de Córdoba, allí una mujer nos miró y nos dijo 'sé por lo que están pasando en su país' y nos dio dinero para los pasajes", contó Sergio.
Al llegar a Río Tercero sin conocer a nadie pasaron una noche a la intemperie. "Dormimos en el Paseo del Riel" contaron. Ahora los jóvenes tienen un lugar donde dormir y ya comenzaron a buscar trabajo.

Un país inviable
"La situación allá es insostenible; mira, para que te des una idea las calles de Venezuela hoy se parecen a una película de zombies, la gente se está matando por comida", afirmó con tristeza John. "El salario mínimo hoy solo te alcanza para comprar un pollo al mes ¿Cómo hace una familia de siete integrantes como la mía para vivir así?", se cuestionó Sergio.
La Venezuela del populista Nicolás Maduro cerró el 2017 con una inflación del 2616% y una caída del 13,2% del PBI. Asimismo, la merma en la actividad económica, sumada a la incontenible suba de precios, produjo fuertes desajustes en la refinación y producción de petróleo. Siendo este su principal producto de exportación, el país hoy debe importar combustible para abastecer el mercado interno.
"La gente está vendiendo sus carros, ya no puede mantenerlos ni echarle combustible", relataron. "¿Cómo puede ser que siendo uno de los miembros de la OPEP, no tengamos gasolina? ", se cuestionan los jóvenes.
Las condiciones sanitarias no son mejores. El régimen chavista hundió a Venezuela en una crisis humanitaria sin precedentes en la historia de ese país. Tanto es así que existe un elevado déficit de provisión de medicamentos. La mitad de los hospitales se encuentra inoperante y la atención profesional en los centros públicos se redujo hasta un 50%. "Mi hermana es médico en un hospital infantil de Trujillo y me cuenta que ya no puede trabajar, no tiene los insumos básicos para atender a los pacientes. Ella siempre me dice 'ojalá fuera millonaria para poder comprar todas las medicinas que necesitan los niños'", contó con tristeza Sergio.
"Jamás en nuestra vida pensamos que podíamos llegar a ver Venezuela como está hoy", afirmaron.
La esperanza del pueblo venezolano estaba puesta en el pasado domingo 20 cuando se desarrollaron las elecciones presidenciales. "Se dice que votaron cinco millones de personas, pero esa gente de dónde salió si las escuelas y centros de votación estaban vacíos. La gente no fue a votar por miedo", afirmó con pesar. "Ahora están vendiendo los objetos personales y lo poco que les queda para poder salir del país, ya no hay esperanza, volvió a ganar (Maduro)", contó Sergio. "Nosotros nunca sentimos la necesidad de migrar de Venezuela, nunca tuvimos esa necesidad de ser ciudadanos de otro país, fue una decisión forzada y dolorosa por la crisis que estamos atravesando, porque dejamos allá a nuestros familiares y amigos", apuntó John y agregó: "Pero no vamos a perder la esperanza de ver algún día a Venezuela otra vez brillando y a su gente feliz de nuevo".
El número de integrantes de la comunidad venezolana que se radicó en la ciudad se incrementó en los últimos meses, se estima que son entre 80 y 100. Por su buen comportamiento, respetuoso y amable y su compromiso en el trabajo los venezolanos son "bien vistos" por los riotercerenses, que cobijan a las "víctimas" de un sistema político fracasado.