Foto Norma: más de medio siglo capturando imágenes

Locales 02 de junio de 2018 Por
Dentro del rubro, Foto Norma es el negocio más antiguo que está funcionando en esta ciudad, de acuerdo a la información que suministró a este medio el Centro Comercial, Industrial, de Servicios y Agropecuario de Río Tercero. El tradicional local de fotografías que se encuentra históricamente ubicado en la primera cuadra de la calle 25 de Mayo, ya cumplió 65 años ininterrumpidos en el ámbito comercial riotercerense. Actualmente está a cargo de Alberto Felippone, hijo de la fundadora: Norma Purro, quien a los 79 años falleció en 2013.
TAPA-FELIPONE

"Ella comenzó con la fotografía cuando tenía aproximadamente 21 años. Fue la pionera del actual negocio. En aquellos años mi mamá hacía tomas artísticas en blanco y negro con algún u otro equipo fotográfico que era bastante difícil de adquirir, por el costo elevado que tenía", señaló Alberto.
"Acá en Río Tercero mi madre comenzó en una casa que mis abuelos alquilaban en la calle Mitre 289, hasta que entre los años 1969 y 1970 se vinieron adonde actualmente está Foto Norma. Ella empezó con fotos estudios y las fotografías carné que se usaban mucho en ese tiempo. Era una persona muy pujante, con mucha perseverancia, muy luchadora. Lo que la distinguió notablemnte fue ir siempre hacia adelante", agregó Felippone hijo.
"Cuando mi mamá empezó con la fotografía para la época era algo raro, porque no era común que una mujer fuera fotógrafa. Era mayormente un trabajo de hombres, y eso se dio hasta no hace mucho tiempo. Recién ahora, en estos últimos años se abrió muchísimo el rubro para las mujeres, y fue un boom".
-¿Por qué tu mamá eligió la profesión de fotógrafa?
-Siempre me contaba que le gustaba mucho el dibujo y la parte artística. Antes de venir a Río Tecero vivía con mis abuelos en Almafuerte, donde conoció a unos fotógrafos que eran de Italia y que habían estado cubriendo eventos de la Segunda Guerra Mundial: con ellos aprendió fotografía. Esa gente sabía muchísimo lo que era la técnica de ese momento. Después, como mi abuelo era ferroviario lo trasladaron a Río Tercero y así mi mamá comenzó con la fotografía en la calle Mitre.
-¿Hasta cuándo estuvo ligada al negocio?
-Hasta el 2013, cuando falleció. Estuvo hasta el último momento, ya tenía casi 80 años, pero siempre en el negocio con nosotros, detrás del mostrador: era su pasión, amor, para ella lo era todo. Siempre estuvo sumamente dedicada al negocio, le gustaba, lo amaba totalmente. Siempre le gustó mucho relacionarse con la gente. Era una persona que tenía mucha relación con lo social, con las personas, con eso de estar en los cumpleaños, en los casamientos.
-¿Te contó alguna anédocta que se te haya grabado?
-Tuvo varias, pero siempre me acuerdo cuando me contó que una vez fue a una iglesia en Almafuerte, en los últimos tiempos que se usaban los famosos flases de magnesio. En esa ocasión la explosión del magnesio hizo una iluminación bastante llamativa adentro de la iglesia. Eran los últimos usos que se le daba al magnesio, ella lo alcanzó a vivir y se acordaba de esa famosa explosión que fue demasiado fuerte. Y de ahí en más se acordaba de todas las vivencias de los cuartos oscuro, de la cuestión de revelar las fotos en la forma artística, muy tradicional, muy artesanal, y el hecho de ver nacer o aparecer la foto en un papel. La foto iba apareciendo mágicamente en un papel apenas iluminado con una pequeña luz roja. Eso mi mamá lo vivió durante muchos años. Era a veces un poco sacrificado, pero gratificante a la vez porque realmente era una fábrica de emociones y recuerdos.
-¿Y tu papá también estuvo ligado al negocio?
-No, él trabajó muchos años en la Fábrica (Militar), y solo ayudaba a mi mamá llevándola a los eventos porque ella no manejaba. Mi mamá lo usaba de chofer y él la acompañaba.
-¿Y vos cuándo comenzaste a tomar contacto con la fotografía?
-De chico ya la ayudaba a mi mamá, y lo hacía con el famoso segundo flash que hoy en día se sigue usando. Tenía 11 años, pero yo nací adentro del negocio. Y a los 15 años empecé a tomar fotos, iba a las escuelas, a los eventos chicos, hasta que me largué solo en los cumpleaños de 15 y en los casamientos.
-¿Lo debés tomar como una pasión?
-Más allá que es una profesión y que cuesta mucho los fines de semana, actualmente sigue estando esa adrenalina de salir para curbrir un evento, y después estar en el momento y sabiendo que uno está inmortalizando a las personas que les toma las fotos. La verdad que es una pasión. Más allá que mucho ha cambiado en el tema de la fotografía, sigue siendo en parte la esencia de registrar el momento del acontecimiento.
-Debés tener muchos recuerdos
-Hay muchas anédoctas, pero nunca me olvido de las emociones que he vivido en las fiestas. En ese sentido soy un agradecido, el estar junto a la gente en esos momentos felices, de casamiento o de un cumpleaños de 15. Son trascendentales en la vida, e imborrables los momentos cuando me tocó ver a la gente llorar de alegría.
-¿Por qué perduró tantos años Foto Norma?
-Siempre hemos tratado de brindar el mejor servicio, de estar atento a lo que necesita el cliente. En muchos casos hemos resignando tiempo, ganancias, pero siempre queriendo servirle al cliente en lo que más se pueda.
-¿Cómo está hoy el negocio?
-Hubo cambios bastante complejos y abruptos en los últimos años. Si bien han irrumpido mucho los celulares, sigue siendo la esencia la captura de la imagen y de alguna forma tenerla a través de una pantalla o una impresión fotográfica. La cuestión de la toma fotográfica en evetos todavía se sigue haciendo con cámaras. Hoy se continúa imprimiendo pero mayormente se entrega en un soporte digital, como en un pendrive o DVD para que la gente elija las fotos.
A raíz de la aparición de las cámaras digitales que sustituyeron a las antiguas analógicas, las históricas casas de fotografía que se encargaban del revelado de las películas fílmicas parecieran estar en extinción.
Esa situación no se da en Foto Norma, más allá de que en los últimos años la tecnología avanzó a pasos agigantados y generó, entre otras cosas, la desaparición paulatina de locales tradiciones de revelado de fotos.
Es que antes las cámaras funcionaban con un rollo, una película fílmica que se llevaba a la casa de fotografía para que las revelaran; este proceso tardaba varias horas y a veces días, si el lugar tenía mucho trabajo. Ahora, con un simple clic se puede tener la imagen en la computadora.
Durante muchos años las casas de foto resultaron imprescindibles para retratar momentos únicos y recuerdo invaluables. y Las que quedaron debieron evolucionar para seguir vigentes, como ocurrió con el histórico negocio que hoy tiene al frente a Alberto Felippone.