Cannabis medicinal: el aceite "milagroso" ya es una demanda cotidiana entre muchos riotercerenses

Locales 08 de junio de 2019 Por
Se suman las personas que consumen aceite de cannabis medicinal. Muchos optaron por el medicamente sin consultar con el médico pero ante el resultado lo siguen consumiendo. Un abogado plantea el conflicto que se produce entre la ley que permite su utilización pero no su elaboración
LOCALES Cannabis

Yo no quería saber nada, no conocía nada de todo este mundo y me daba miedo, pero mi hija insistía con que me podía aliviar el dolor". Celina tiene 70 años, artrosis, la rodilla casi destruida y padece los dolores que esa patología le imprimen a su cuerpo. Hace tres meses consume aceite de cannabis: cuatro gotas a la mañana y otras cuatro a la noche. "Mi hija me lo compra en Córdoba y me lo va a buscar: pago 1.800 pesos por frasquito, y lo voy a seguir comprando porque el cuerpo me duele muchísimo menos y descanso mejor. Todo eso hace que mi estado de ánimo sea otro", dice la mujer. Es una de los tantos usuarios que incorporaron el cannabis para sus tratamientos: ese incremento, es exponencial en Río Tercero.

Carlos Pajtman es abogado y desde hace un tiempo se interesó en el aspecto legal de la utilización del cannabis medicinal. Además integra la Asociación Nacional Pensamiento Penal, una organización no gubernamental, sin fines de lucro, integrada por personas relacionadas al sistema penal interesadas, entre otras cosas, en la promoción de una administración de justicia moderna, ágil y eficaz. A partir de su experiencia en ese ámbito Pajtman sostiene que cada vez más personas apelan a un tratamiento con cannabis.

"Sabemos que esto es así, pero en general las personas que lo consumen todavía no están siendo acompañadas por médicos; son muy pocos los que se animan a hacerlo, al menos en nuestro ámbito", dijo el abogado a TRIBUNA.
Ana tiene 72 años y su columna le causaba serios dolores que algunos días hasta le impedían caminar. "Sabía que otros conocidos lo utilizaban y me animé a probarlo. No lo consulté con el médico pero tengo que decir que me hizo muy bien. Solo consumo dos gotas por día", asegura esta mujer que compra su gotero en el Valle de Calamuchita.

La ley

En marzo de 2017 el Senado convirtió en ley la investigación del uso medicinal del cannabis y la producción necesaria. Algo de todo lo que hasta ese momento muchos hacían conminados a la clandestinidad para lograr una calidad de vida superior -pensaban en ese momento- empezaría a facilitarse si el Estado aportaba recursos.

La reglamentación de esa ley fue en setiembre de ese año y parcial. El Estado acotó la investigación y producción de cannabis medicinal para personas diagnosticadas con epilepsia refractaria, aunque los derivados de la planta se usen para tratar cáncer, dolor crónico, fibromialgia, Alzheimer, Parkinson y trastorno del espectro autista, entre otras patologías.
"Dentro de esta ley se habla de investigación por parte del Estado, pero no se habla de la producción. (La ley) sí reconoce el derecho de que quien lo necesite tiene que tenerlo. Entonces si reconocés un derecho tenés que hacerlo efectivo", dispara Pajtman.

De dónde se obtiene

La aprobación de la ley de investigación y producción de cannabis medicinal animó a muchas personas a apelar a ese recurso para sus tratamientos. Pero los recursos legales disponibles están frenados: esos pacientes dependen del autocultivo, el cultivo solidario o los productos derivados que compran sin conocer su procedencia.

"Con el autocultivo la persona no genera tráfico de estupefacientes. La Corte Suprema ha establecido que es inconstitucional prohibir el autoconsumo. Entonces a los operadores de justicia nos toca arrimar conceptos, ideologías y razonamientos porque si podemos decir que el autoconsumo no es perseguible por la ley, podríamos razonar que el autocultivo para el autoconsumo podría no serlo. Este paso hay que darlo todavía, porque hoy, según la Ley de Narcotráfico, está prohibido y violás esa norma si tenés semillas, si plantás o cultivás", asegura Pajtman.

El abogado sostiene que hay gente que por fabricar aceite de cannabis ha ido presa. "Existen casos de personas que ante la necesidad de utilizar el aceite ha recurrido a la Justicia y se han planteado acciones de amparo, las que han tenido, tanto en Salta como en Río Negro, efectos positivos y después la medida cautelar ha sido revocada, diciendo que el Estado es el que debe cumplir y no autocultivar", comenta.

El abogado expone así lo que define como "tensiones": "Por un lado está la autorización del Estado que dice que el que tenga necesidad tiene derecho a acceder al medicamento, y por el otro lado si lo cultivás para hacer el aceite estás en la ilegalidad".

Pajtman concuerda en que quienes consumen aceite de cannabis dependen del autocultivo, del cultivo solidario o lo adquieren en el exterior, porque el Estado no ha permitido que se produzca en Argentina.
En algunos países del exterior la elaboración del aceite de cannabis está legalizada. Quienes pueden darse el lujo de compralo por esta vía -se lo importa a 278 dólares el gotero- cuentan con la garantía de que están consumiendo un aceite de calidad.

"Se ha creado una especie de mercado paralelo donde mucha gente corre el riesgo de estar consumiendo algo que no es lo correcto. De a poco, los médicos se van animando y acompañan a los pacientes en el uso de cannabis. Son muy poquitos los que se animan al mismo tiempo que van investigando", contó.
Quienes en Río Tercero consumen aceite de cannabis lo cuentan solo a los familiares y conocidos. Pocos conocen acerca de la posibilidad de presentar recursos ante la Justicia para que se los autorice a cultivar para elaborar luego el aceite. "No tengo claro si estoy cometiendo un delito o no al consumirlo, pero de lo que sí estoy segura es que no voy a dejarlo. Desde que tomo las gotitas mi estado general es otro, los dolores disminuyeron sensiblemente", cuenta Isabel, una mujer de 60 años que desde hace mucho tiempo tiene que lidiar con una artritis que no le permite hacer casi nada.

"Hay una droga que se llama alcohol, que se vende en todos lados, está legalizada, se hace publicidad abiertamente en todos los medios y sabemos que provoca accidentes de tránsito y de cualquier otra naturaleza, acciones violentas, y está permitido porque se supo cuando se lo prohibió que era peor. En el caso del cannabis posiblemente la prohibición, el tabú, nos está frenando y nos puede llevar a situaciones peores", opina Pajtman.

Boletín de noticias