Unidos en el matrimonio y la pasión por el ciclismo

Deportes 13 de mayo de 2019 Por
Tras contraer matrimonio hace aproximadamente 35 años, posteriormente la vida los unió fuerte también en el mismo deporte, y en la actualidad son dos de los máximos referentes dentre de la disciplina del mountain bike.
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Esa linda historia le corresponde a los riotercerenses Adriana Piñán (51) e Iván Darío Torre (55), quienes son padres de Tania (34) y Nicolás (30), y abuelos de Santiago (2) y Manuela (6).
Fuera de la actividad deportiva, la profesión de Adriana es vendedora y la de Iván ser un reconocido técnico en refrigeración.
Los dos tienen una rica y reconocida trayectoria en el mountain bike y recientemente (el domingo pasado) fueron los mejores pedalistas clasificados de esta ciudad y región -entre los varones y mujeres- en la tradicional competencia internacional del Desafío al Río Pinto.
En diálogo con Al Toque, ambos coincidieron en que en los logros que cada uno tiene, mucho ha influído la unión familiar.
"Tengo la suerte y le agredezco a Dios de tener una familia unida, y por eso las cosas salen bien. Por más que pasen cosas malas, cuando uno trata de hacer las cosas bien y está unido en la familia creo que se sale adelante. Lo único que no te permite ser feliz es la enfermedad, pero lo demás todo se arregla. La familia es la base de lo que nos pasa a nosotros en las bicicletas. Tenemos un familia sólida y eso es fundamental", remarcó Iván. -¿Desde cuándo practica esta actividad deportiva?
AP-Llevo 11 años en el mountain bike, y hace 10 que corro el Desafío al Río Pinto
IT-Debe hacer unos 13 años que corro en bicicleta. Antes TRIBUNA me hacía los reportajes cuando corría en moto (motocross), pero cambié de oficio (risas). Y el que pasó fue el Pinto Nº 12.
-Dentro de la actividad del ciclismo, ¿por qué decidieron practicar mountain bike?
AP-Cuando Iván fue al primer Pinto lo acompañé y desde ahí me gustó y dije: me voy a preparar para correr el año que viene. Y así seguí hasta el día de la fecha. Lo vamos a seguir haciendo.
IT-Me gustó porque era una actividad saludable. Si bien uno puede llegar a accidentarse en la bicicleta, sin lugar a dudas, es menos riesgoso que cuando corría moto. Uno llega a una cierta edad que ya no tiene los mismos reflejos, y si te golpeás no es lo mismo. Entonces me empezó a gustar la bici, me dí cuenta que al deporte lo podía compartir con ella (su esposa), en cambio con la moto solamente Adriana me acompañaba. Ella empezó a andar en bicicleta también, lo hicimos más familiar y está muy bueno porque vamos juntos a las carreras y todo el día hablamos de bicis.
-Es para ustedes una verdadera pasión.
AP-Es una pasión. Es algo que me gusta hacer pero es muy sacrificado. Realmente te tiene que gustar y tenés que dedicarle tiempo cuando muchas veces con el trabajo no se puede. Son muchas horas de entrenamientos para ir a correr una carrera. Se puede hacer como pasatiempo, como cicloturismo, pero eso depende de como le guste a cada uno. Es sacrificado porque hay que entrenar todos los días, no queda otra.
IT-Hacerlo como cicloturismo también es lindo porque se disfruta de la bicicleta, pero cuando se va a competir pasa a ser un sacrificio porque uno sabe que hay que ir a entrenar y a lo mejor ese día no tenés ganas, pero ya forma parte de un protocolo, uno tiene armado un plan. Particularmente tengo un profesor (Facundo Ahumada, quien vive en Córdoba) que me enseña, sigue, mide y me controla cómo va el entrenamiento. Entonces, todo eso va llevando a un trabajo que hay que respetarlo. Por las características de nuestros trabajos los entrenamientos solo podemos hacerlos en horas de la siesta.
-¿Es lo máximo competir en el Desafío al Río Pinto?
AP- Sí, es por las características de la carrera, porque hay muchos ciclistas, pero también hay otras competencias que me gustan. Pero en realidad es lo máximo, hay muchos competidores y todos quieren estar en el Pinto.
IT-Considero que el Pinto es el punto medio del corredor de mountain bike. Porque está el que le gusta la montaña pura, senderos, el rural bike, que es carrera en calles de tierra o de campo, en lo llano o plano, pero el montain bike que junta el Río Pinto es la mezcla de todas esas especialidades. Ahí nos medimos con los mejores del país, sabemos dónde estamos parados a nivel nacional. Esa es la real importancia que tiene el Desafío al Río Pinto.
-¿Cómo fueron evolucionando con sus participaciones en el Desafío al Río Pinto?
AP-El primero fue el mejor de todos porque es el que se disfruta, porque no se sabe, por ejemplo, quién va a correr. El primero me encantó. Después cada año que pasa se van poniendo objetivos, de dar un poco más, pero ocurre que me voy poniendo más vieja y en la categoría van entrando ciclistas nuevas y no es lo mismo tener 40 que 49 años, es mucha la diferencia. Uno trata de entrenar y estar lo mejor posible. Aunque tuve un problema con la bicicleta, estoy conforme con la octava ubicación que logré el domingo pasado. El mejor puesto lo obtuve en 2017 (tercera), mientras que el año pasado terminé quinta. También estoy muy conforme por participar, llegar y hacer lo mejor posible.
IT-Este fue mi mejor Pinto. Estuve en la punta hasta la mitad de carrera. Antes de la subida a San Marcos peleamos la punta con un gran ciclista, que es campeón panamericano, un digno rival y el mejor del país en la categoría (el salteño Alberto Alcocer). Llegué a dos minutos de él. Al igual que Adriana tuve un problema en la bici (pinchadura de cubierta) y debí parar. Creo que si eso no pasaba la íbamos a definir mano a mano, iba a llegar junto con él porque lo venía alcanzando. Son cosas que pasan en las carreras, pero haber estado tan cerca de quedar puntero no es tan fácil en el Río Pinto. Soy un agradecido que me haya tocado eso, y ni hablar de haber salido segundo.
-¿Hay rivalidad en las competencias?
AP-Una cosa es la carrera, pero fuera de ella somos todas compañeras, amigas, terminamos y nos sacamos fotos juntas. La carrera se define a favor de la que mejor ande, pero afuera somos todas amigas, que es lo más importante.
IT-No sé cómo serán las otras disciplinas dentro del ciclismo, pero sinceramente en el mountain bike y en Río Tercero somos muy unidos. Yo salgo a pedalear con todos y lo hago porque hay buena gente, hay una cortesía muy grande. Cuando nos ponemos el número salimos a competir, pero es muy respetuoso el mountain bike. Es muy raro que uno se vaya a pelear con otro ciclista por alguna razón, tanto adentro como afuera de la carrera.
-¿Es un deporte sacrificado y costoso económicamente?
AP-Las bicicletas están caras y el mantenimiento también. Por eso uno la cuida, en la semana dejamos las de mountain y salimos a entrenar en la rutera porque es más económico. Pero como él (su esposo) es también medio mecánico, me sale más económico (risas). Es sacrificado también porque uno a veces deja cosas de lado, como la familia, o eventos, porque por una carrera no se puede ir a una fiesta para no comer determinada cosa y no acostarse tarde.
IT-Se nos ha puesto difícil con el cambio de la moneda, porque los elementos de la bicicleta también dependen del precio del dólar. Hay bicicletas que son caras como un automóvil. Es sacrificado este deporte, pero en nuestro caso nos es un poco más fácil porque los dos hacemos lo mismo. Hay que cuidarse en las comidas, en los entrenamientos, porque después tenemos que trabajar, porque si no lo hacemos no hay bicicleta. Es muy sacrificado y hay que descansar bien porque como es un deporte aeróbico, cansa.
-Han conseguido los dos dos importantes logros, ¿pero tienen un objetivo mayor en la actividad?
AP-Con la edad que tengo ya estoy conforme y no puedo pedir más. Mientras que lo pueda seguir haciendo, que sea lo que Dios quiera. Si puedo estar en un podio bien, y si no voy a correr con gusto también.
IT-A mí me gusta ponerme metas y de esa manera trabajo más en lo que es el entrenamiento. Este año fui a correr el Campeonato Argentino a las Altas Cumbres y no lo puse como objetivo porque yo quería que esa prueba fuera el camino para llegar bien al Desafío del Río Pinto. Hacemos un trabajo, se busca un estado óptimo y se baja para después volver a subir. Yo trabajé para llegar bien al Río Pinto y lo logré. En el Argentino también me fue bárbaro porque logré la medalla de bronce, y llegar segundo el pasado fin de semana en el carrera más importante de Sudamérica es para tener un año muy bueno. La próxima meta es el Transmontaña por parejas en Tucumán. Ya tuve la suerte de ganarla dos veces con un compañero de Mendoza. Si la puedo ganar de nuevo bienvenido sea y si no voy y la disfruto.
-¿Cómo es Iván como ciclista?
-El me enseñó mucho, me da todos los consejos y siempre está para que haga las cosas bien. Para mí es muy bueno, es ordenado como deportista.
-¿Y cómo marido?
-Es el mejor, ya van a hacer 35 años que estamos casados.
-¿Cómo es Adriana como ciclista?
-Estamos compartiendo algo que nos gusta mucho. Yo con todos los deportes que he practicado siempre fui así, al igual que en el trabajo.
-¿Y cómo esposa?
-Es la mejor, por eso hace muchísimo tiempo que estamos juntos.

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