El escenario electoral de Río Tercero, con similitudes al armado de 2015

Locales 11 de mayo de 2019 Por
Esta semana se conoció la boleta única de sufragio para las elecciones PASO del 2 de junio. El único partido que tendrá internas es el radicalismo, el Frente Todos se presenta con una alianza renovada y el peronismo ofrece varias alternativas, pero separadas.
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A tres semanas de las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias PASO de Río Tercero, en el escenario político aparecen ciertas similitudes con el panorama comicial que se formalizó en 2015: el radicalismo dirimirá sus candidaturas con tres postulantes, el Frente Todos (por Río Tercero) insistirá, por tercera vez, con Juan Pablo Peirone, y el justicialismo nuevamente se presenta atomizado, aunque con un margen alto para llegar a su techo electoral.

Los resultados de esta elección -convocada para el domingo 2 de junio- permitirán conjeturar si vendrá o no una elección general polarizada, como ocurrió en 2015 y más profundamente en 2011.
Hace cuatro años, los votos se concentraron mayoritariamente entre el radicalismo y el Frente Todos por Río Tercero, gracias a la muy buena performance electoral del intendente Alberto Martino en las primarias, y la dramática división del peronismo de entonces, que repartió su masa electoral en seis precandidatos.

En las PASO de 2015, Martino logró 8210 votos (55% en su interna), frente a 3673 (24,5%) de Luis Brouwer de Koning, y 3061 votos (20,5%) del sabattinista Marcelo Prado. Detrás quedó Juan Pablo Peirone con 5904 votos, mientras que el resto de los sufragios se dividió entre los justicialistas Kerly Raffo, Yamil Mengo, Ana de Vinuesa, Horacio Chiarella , Alejandro Schwander y Carlos Rojo. Además de Martino y Peirone, fueron consagrados candidatos de sus espacios, Raffo (Unión por Córdoba), Vinuesa (Frente para la Victoria) y Schwander (Es Posible).

Pero la diferencia obtenida a partir de la sumaria de votos radicales que llegó al 55% del total, no le alcanzó al Frente que cosechó el 20%, aunque logró crecer en las elecciones generales de agosto.
Esa fue otra historia. Luego de la "zaranda", tanto el radicalismo con Martino encabezando la lista para su reelección, como Peirone que en 2011 había perdido la Intendencia con un pequeño margen de 200 votos, lograron crecer, captando tanto sufragios radicales como peronistas, además, claro está, de los independientes.

Esa elección, en la que se consagró la hegemonía de la UCR, fue cerrada y polarizada: Martino alcanzó el 39% con 11923 votos y Peirone permaneció como segunda fuerza con el 36% y 11147 votos. En tercer lugar quedó ubicado Schwander con el 11% y una banca en el Concejo por la minoría y muy lejos Raffo (5,8%), Vinuesa (5%) y Rojo (2,4%). Los últimos tres fueron los únicos que perdieron un sustancial número de votos respecto de las PASO de ese año. El resto logró mejorar su caudal de votantes.

Ahora el escenario es similar aunque no idéntico: el radicalismo se presenta fuerte con tres candidatos: Marcos Ferrer, al que algunas encuestas lo muestran con ventaja sobre sus competidores, María Luisa Luconi y Juan Manuel Bonzano, el Frente Todos con Juan Peirone apoyado por una nueva alianza en la que predomina el castigado PRO y el sabattinismo radical que rompió con la UCR orgánica, y el peronismo dividido, lanzado en cuatro precandidatos: José María "Pecho" López (Hacemos por Córdoba), Alejandro Schwander (Compromiso Federal), Ezequiel Gaiazi del Encuentro Vecinal y en cierto modo PAIS, el partido liderado durante años por el recientemente fallecido dirigente de origen peronista, Enrique Sella. La lista de opciones se completa con Cristian Primo por el Partido Humanista.

La diferencia con 2015 -aunque la foto definitiva estará el domingo 2 de junio a la noche- podría estar dada a partir del crecimiento de "Pecho" López a partir de su trabajo en los barrios y la permanencia de Schwander con su mensaje de cambio y nueva política, que podría otorgarle al viejo PJ alguna chance de recuperación, tras 16 años fuera del poder local.

El Frente, en tanto, se encuentra ante un desafío: lograr retener su histórica base electoral y crecer o enfrentar el peligro de licuar su capital político, como ocurrió con efímeras terceras fuerzas que surgieron a partir de alianzas electorales por encima de las programáticas.

Probablemente no aplique el ejemplo en toda su magnitud, pero aun se recuerda la vertiginosa caída del Movimiento de Integración Vecinal liderado por Juan Carlos Mussano, que se convirtió en los años 2000 en la segunda fuerza electoral local y luego desapareció del tablero electoral.