Un poco más cerca del cielo y al otro lado del mundo

Locales 11 de mayo de 2019 Por
El riotercerense Fabián Jurado integró un grupo de trekking que llegó hasta la base del Everest, la montaña más alta del mundo. En su recorrido, no solo fue testigo de majestuosos paisajes, sino también de la diversidad cultural y rostros que hablan por sí solos.
LOCALES - Jurado

Cualquiera lo puede hacer, no soy un súper héroe, soy una persona común que entrena un poco y tuve la suerte de ser convocado”, aclara Fabián Jurado tras su regreso del Everest.

El fotógrafo riotercerense viene de integrar un grupo de apoyo de Ricardo Birn, el primer alpinista cordobés que intentar hacer cumbre en la montaña más alta del mundo.
Junto a él, fueron unos 20 amantes del turismo alternativo para hacer trekking por los imponentes paisajes del Himalaya.
Si bien para la mayoría, la travesía se terminaba en la base del Everest, se trata de unos 5 mil metros “y se notan, aunque por suerte, casi todos llegaron”, afirma Jurado.

Su referencia es hacia el conocido “mal de montaña”, que genera dolores de cabeza y náuseas, como principales síntomas
Hasta ese lugar debió llegar Birn para aclimatarse hasta que la “ventana climática” le otorgue la chance de escalar.

Por su parte, el riotercerense no se considera un aficionado al montañismo aunque ya cuenta con algunos antecedentes, que incluyen haber llegado a la cima del Aconcagua, en Mendoza.
Más allá de un largo viaje al otro lado del mundo, la travesía propiamente dicha, arrancó en Kathmandú, Nepal, la puerta de entrada al Everest.
De allí partió un vuelo de avión hacia la ciudad de Luckla, para aterrizar en uno de los aeropuertos más peligrosos del mundo por encontrarse entre las montañas y tener una corta pista antes de ser interrumpida por el vacío.

Ese es el punto de partida para una caminata de 65 kilómetros, atravesando al comienzo, bosques de pinos que forman una vegetación típicamente alpina y al ascender, va cediéndole lugar al terreno rocoso, hasta desaparecer, de acuerdo a lo descripto por el oriundo de esta ciudad.
También resaltó que el clima es otra cuestión a afrontar, ya que una jornada puede incluir desde nieve hasta 40 grados de temperatura.

Con ojos de fotógrafo, aunque asegura que el objetivo del viaje era otro y “apenas” pudo retratar unas 1.000 tomas, quedan algunas imágenes grabadas en su mente
Más allá de lo que puede generar semejante paisaje y la diversidad cultural de un lugar tan distante que tiene cerca a India y China, por ejemplo, para Jurado, resultó particularmente impactante, observar a los propios habitantes de ese hinóspito lugar.

“Ves la belleza en el rostro de los niños pero luego en los adultos observas cómo se transforma con el paso del tiempo y demuestra que la vida allí es dura”, expresó.

“A pesar de eso, la gente es muy amable, se los ve felices, con poco hacen mucho y están conformes”, dijo.
Por cuestiones económicas y familiares, sabe que no le será sencillo volver, aunque se permite seguir soñando ya que “este viaje se dio en un par de meses”, recuerda. Eso sí, la meta sería otra; porqué no ser el segundo cordobés en alcanzar la cima del Everest”, se pregunta.

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