Por la crisis se redujo en un 40% el consumo de carne

Locales 04 de mayo de 2019 Por
Los altos precios llevaron a que familias tengan que adaptar sus dietas a los tiempos que corren. Algunos reemplazan la carne roja por otras y también por productos como fideos, arroz y verduras de estación.
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No es por falta de ganas, sino de plata: el consumo de carne disminuyó más del cuarenta por ciento en Río Tercero.
La cifra está en sintonía con lo que ocurre a nivel nacional, donde los datos indican que el consumo bajó un cincuenta por ciento, de acuerdo a datos aportados por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina.

"Ahora cada vez que queremos comprar carne buscamos los cortes más económicos y las ofertas del día", detalló Isabel, una jubilada que tiene que ingeniárselas para prepara la comida para ella, su esposo y su nieto.
En las distintas carnicerías ubicadas en diferentes barrios de la ciudad es evidente que las ventas disminuyeron y los carniceros así lo manifiestan. "En los últimos tres meses las ventas de algunos cortes específicos bajaron, la gente ahora busca los cortes más baratos y si no busca alternativas como la carne de pollo que es un poco más económica y rinde bien para una familia tipo", explicó José, propietario de una carnicería en barrio Castagnino.

El cambio de hábitos de consumo y de alimentación son evidentes en tiempos de crisis y los riotercerenses no quedan fuera de esa regla que se hace evidente en las despensas de barrios, carnicerías y supermercados de la ciudad.

"Y sí, la crisis nos afecta a todos, nosotros lo vemos y escuchamos todos los días cuando vienen los clientes y se quejan de que nos les alcanza el sueldo, de que aumentaron los impuestos, que cada vez los precios de las cosas aumentan más y la verdad es que a todos se nos complica llegar a fin de mes", dijo Esteban, empleado de una carnicería de barrio Norte.

"Hoy por hoy la gente compra lo que va a consumir en el día, son pocos los que realizan esas grandes compras de varios cortes para que les dure toda la semana. Hoy la vecina busca las ofertas y los cortes más baratos y con eso se las ingenia para poder hacer la comida para su familia ese día", contó Gustavo, otro empleado de la carnicería ubicada en barrio Norte.

Lo cierto es que por estos días el consumo de carne es menor que en plena crisis del 2001.
"Hay algunos cortes que no pueden reemplazarse y por eso la gente lleva menos pero sigue consumiendo lo mismo, y otros que directamente llevan la opción más barata. Eso lo vemos mucho cuando vienen a comprar carne molida, antes eran pocos los que llevaban la común y preferían elegir algún corte específico y lo hacían moler, hoy en cambio es totalmente al revés, en un ochenta por ciento prefieren llevar la común y no en grandes cantidades, llevan lo justo para la salsa del día y nada más", dijo Susana detrás del mostrador de la carnicería donde trabaja en barrio Las Violetas.

Cambios en la mesa

Los hábitos de consumo de todas las familias se modificaron y eso responde a varios factores, pero principalmente al incremento de los precios de los productos y servicios que son esenciales para cualquier grupo familiar. Varios informes y encuestas realizadas a nivel nacional y provincial reflejan esa situación, en especial el reemplazo o sustitución de productos por otros de menor valor no sólo económico sino también nutritivo. En el caso de las carnes rojas son reemplazadas por el cerdo y el pollo principalmente y no por el pescado ya que éste último producto tiene un valor elevado y no rinde tanto para una familia tipo. Otro de los productos por los cuales las familias reemplazan la carne es por aquellos que aportan más carbohidratos, como los fideos en un porcentaje del 41 por ciento, arroz 40 por ciento y también por las frutas y verduras de estación en un 35 y 31 por ciento respectivamente.

"Lo que hacemos es estar atentos a las ofertas del súper, de la carnicería y de todos los negocios en general y a partir de eso vamos armando las comidas de las semanas. Hay semanas que comemos más pollo, otras más verduras y así depende de lo que esté más barato. En casa somos seis y por eso tenemos que ser creativos para hacer que el sueldo dure todo el mes", comentó Walter, quien es empleado de comercio y su esposa ama de casa.

"Es algo raro lo que ocurre con las milanesas por ejemplo, la mayoría prefiere seguir comprándolas listas, ya sean las de carne o las de pollo; eso sí, se busca y compra en los lugares donde es más barato o lleva algunas menos, pero las milanesas ya listas son uno de los únicos productos que se siguen vendiendo como siempre", explicó Susana. Y da sus razones: "Si te pones a ver y a sacar la cuenta, ni te conviene comprar los bifes para hacerlas, porque tenés que comprar pan rayado, huevos y perejil. Si hacés la cuenta, más el tiempo que te lleva hacerlas, seguro que terminas comprando las ya listas".

Otra de las típicas costumbres que se modificaron en las familias y principalmente en los grupos de amigos es el comer el típico asado los fines de semana, "Estamos notando que cada grupo de amigos que se juntaban habitualmente a comer el asado, ahora lo siguen haciendo pero buscan otras alternativas, llevan otros cortes o incluso nos cuentan que comen otras cosas, el asado se reemplaza per