La Cantina de Ricardo, un aporte más a la nostalgia riotercerense

Locales 22 de abril de 2019 Por
Aunque podría volver a abrir sus puertas con un nuevo dueño, se cerró un ciclo como legado familiar, para el tradicional local gastronómico.
Diz

Durante casi medio siglo, la Cantina de Ricardo ha sido más que un restaurante o un emprendimiento familiar; para transformarse en un verdadero ícono del paisaje urbano de la ciudad.
El fallecimiento de su dueño, también recordado como uno de los grandes basquetbolistas riotercerenses, Oscar "Pinocho" Diz, precipitó su final.
Sus hijas, encontraron en la administración de empresas y la odontología otros rumbos, con lo cual, el local gastronómico ya no tenía destino de legado familiar, como había ocurrido desde que fue heredado del abuelo Ricardo.
"En diciembre, sin conocer el desenlace y cuando nos dimos cuenta que el tratamiento de mi papá demandaría tiempo, nos sentamos los cuatro y tomamos la decisión de venderlo", cuenta Vanesa Diz. Junto a ella estaba su hermana Florencia, la mamá Vilma y el propio Oscar.
De todos modos, aunque sus puertas ya permanecen cerradas, podrían volver a abrirse, ya que su venta está en avanzada fase de negociación. De acuerdo a lo manifestado desde la familia Diz, el restaurante reabriría con el mismo nombre, más allá de alguna renovada impronta, propia del nuevo propietario.
La Cantina de Ricardo se aprestaba a cumplir sus Bodas de Oro el 4 de octubre próximo, Durante 34 años permaneció en la esquina de Libertad y Fray Justo Santa María de Oro. Luego llegó la mudanza a la calle Vélez Sársfield, casi avenida General Savio.
Vanesa recuerda que para Oscar no fue fácil tomar la decisión de mudarse, pero entiende que resultó beneficioso para el comedor.
Más espacio, otra estética y mayor acceso para quienes estaban de paso por la ciudad, atrajo nuevos clientes, aseguran.
Oscar pasó a dedicarse de lleno a la gastronomía cuando dejó de jugar, a principios de los `90. Antes de eso, compartía sus tiempos con el deporte, pero siempre estaba su esposa Vilma para cubrirlo, recuerda Vanesa.
Para ella fue más difícil el cierre porque abocó su vida a la cantina, fue todo, su casamiento, nuestra crianza, resume una de las hijas, quien a su vez agrega, "todo lo que tengo es gracias a la Cantina".

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