"La docencia me permitió transmitir mi alma de artista"

Artes y Espectaculos 15 de abril de 2019 Por
La profesora Nora Tacca cumplirá en setiembre 50 años con la danza. Festejará con un espectáculo multidisciplinario en el Teatro Cooperativa.
ARTES Tacca

Nos acostumbramos, sobre todo en los últimos tiempos, a escuchar decir: "Voy a teatro" o "a canto" o "a danza". La mayoría de quienes lo dicen no son actores, cantantes ni bailarines. Suele ser "gente común" que practica estas manifestaciones artísticas como una búsqueda. Nora Tacca (63), profesora de danzas desde hace 50 años, ha sido el vehículo para que muchos sigan en ese camino de descubrimiento.
Para Tacca la danza es una herramienta que le permitió canalizar la artista que lleva adentro. Llegó a la docencia casi por casualidad y después se convirtió en su medio y motivo de vida.
En setiembre cumplirá medio siglo en esa tarea docente, lo festejará a lo grande y acompañada por quienes de alguna manera pasaron por su camino.
"Exalumnas, otros docentes, ballets, artistas, coreutas, todos con quienes en algún momento trabajamos juntos, serán parte del festejo", aseguró.
"Noche del arte", se llamará el espectáculo que se realizará el sábado 7 de setiembre, a las 21.30, en el Teatro Cooperativa.
Será una propuesta multidisplinaria en la que cada participante aportará lo suyo, teniendo siempre como hilo conductor a la danza.
Nora también participará activamente del espectáculo acompañando en sus presentaciones a algunos de los artistas.
"Comencé a organizar el festejo hace algunos meses. Lancé la invitación a través de Facebook para que la pudieran ver todas mis exalumnas y fue muy grato cuando mis tres primeras alumnas me confirmaron que vendrían a participar", contó.
Nora promete que será un espectáculo muy dinámico, de unas tres horas de duración. "Vamos a cerrar con unas sevillanas abiertas", agregó, y en ese segmento del show podrán participar todos quienes quieran sumarse.
"Noche del arte" será parte de los festejos por un nuevo aniversario de la ciudad y por ese motivo la Municipalidad adhiere al evento que será con entrada libre y gratuita.
"La organización de este cumpleaños es muy movilizante para mí. Cuando miro hacia atrás y recuerdo que comencé a dar clases a los 13 años me sorprendo todo lo que hice siendo tan chica", reflexionó.
"Ver que la gente me responde a la invitación desde el cariño, el respeto y el reconocimiento es muy importante para mí", señaló.

Buscando un destino
Nora es menuda, frágil sólo de apariencia. Basta escucharla, verla dirigir una clase o hasta danzar para disolver esa impresión. Nació en Arroyo Cabral, donde comenzó su romance con la danza, esta manifestación que marcaría su vida por completo. A los 13 años su profesora se casó, su esposo ya no quiso que siguiera viajando y entonces delegó en ella la responsabilidad de seguir formando alumnas.
Su primera clase la dio junto a su hermana mayor en Río Tercero y desde entonces no dejó de dedicarse a la docencia. "Pasé muchas cosas lindas, otras, como en la época de la dictadura, no tan buenas. También dejé muchas horas a mis hijas. Viajé durante 22 años y luego me vine a vivir a Río Tercero", rememoró.
Nora reconoce que su familia siempre resultó un apoyo fundamental e incluso supo incorporarlos a sus actividades. "Mi esposo Luis siempre me acompañó. Estuvimos cinco años de novios y cuando nos casamos siguió brindándome su apoyo en una época en la que no era tan bien visto que una mujer se expusiera arriba del escenario", aseguró.
Tanto su esposo como sus hijos son parte importante de su actividad e incluso una de ellos, Romina, siguió su camino en la danza como docente.
"Una de mis mayores satisfacciones es cuando me encuentro co algunas exalumnas y me dicen que se arrepienten de no haber continuado con la danza por la disciplina que les inculqué", contó orgullosa.
El flamenco en vivo, Cascanueces, Giselle, la Misa Criolla junto al Coro de la UEPC, son algunas de las mayores satisfacciones que la danza le dio a Nora.
Esta mujer de mirada profunda y voz firme está agradecida con la danza. Reconoce que su gran frustración fue no haber podido desarrollar una carrera como bailarina profesional pero rápidamente aclara que la docencia le permitió bailar y transmitir su alma de artista a sus alumnas.