Desafiaron al desierto en bicicleta

Deportes 13 de abril de 2019 Por
Pablo Ressa y Elver Vianelo compartieron la experiencia de participar en la competencia de tres días en el lugar más seco del planeta.

Más que una simple carrera, parece una aventura o una prueba de supervivencia que desafía los propios límites, lo afrontado recientemente por atletas riotercerenses.
Pablo Ressa y Ever Vianello formaron parte el pasado fin de semana del Atacama Challenger, una prueba de mountain bike que se desarrolla durante tres días seguidos, en el lugar mas seco del planeta, según la NASA.

En el desierto ubicado al norte de Chile, compitieron en la categoría "duplas", que les exigía correr prácticamente juntos sin poder separarse por más de 200 metros ni atravesar los puestos de control, con una diferencia superior a los 2 minutos.

Entre pedalistas de 15 países, representaron a la escuela de ciclismo FSA y no solo lograron el objetivo propuesto de completar la carrera, sino que alcanzaron el 9° puesto en la clasificación general, acumulando un tiempo de 10 horas 13 minutos y 4 segundos.

Otro dato sobresaliente para la Capital Nacional del Deportista, fue que el ganador de esa categoría, Alejandro "Lito" Oviedo, es otro pedalista nacido en Río Tercero, aunque actualmente reside en Alta Gracia.
Con epicentro en San Pedro de Atacama, durante los tres días de competencia, recorrieron 164 kilómetros, con altitudes que oscilaban entre los 2.400 y 3.970 metros de altura sobre el nivel del mar, generando en muchos casos, dificultades con el oxígeno.

La idea de participar surgió el año pasado y hacía ocho meses que se habían inscripto. Desde allí comenzó el entrenamiento, no solo sobre la bici sino en el gimnasio, sin imaginarse lo que encontrarían en el vecino país.
"Yo iba con la idea de ver solo arena, pero pasamos por senderos, rios, terrenos rocosos y hasta caminos de sal. Pasé por lugares que nunca imaginé hacerlo con una bici", describió Ressa.
Sobre los paisajes atravesados, Vianello enumeró cornisas con 400 metros de profundidad, cañadones naturales y un túnel de 300 metros que tiene una piedra gigante en su interior. "En partes vas a 50 kilómetros por hora y en otras a 5", agregó

El recorrido incluyó además, reservas aborígenes que solo se abren para recibir la competencia.
Las condiciones climáticas, como en todo lugar desértico, también se hacían notar. "Largábamos con 6 grados y volvíamos con 30, y atravesamos zonas con mayor radiación solar de lo normal", describió Ressa.
"Posiblemente el año vuelva, esperemos que Elver (Vianello) me acompañe porque fue un sueño", concluyó

Boletín de noticias