Cómo actuar ante un accidente químico

Locales 18 de diciembre de 2017 Por
Aunque desde hace cuatro años se trabaja para difundir cuáles son las acciones que los habitantes deben seguir ante un incidente, existe apatía social. En otros aspectos se evidencian mejoras.
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No me arriesgaría a decir que la ciudad está preparara para enfrentar un accidente químico, yo creo que vamos por el camino correcto. Si dijera que lo está, estaría mintiendo y si expresara lo contrario estaría echando por tierra el trabajo que hemos venido haciendo durante muchos años". Así de categórico es Diego Carinci, director de Defensa Civil municipal.
A esa conclusión llegó después de que el martes se realizara un simulacro en el que se planteó un escape de gas cloro dentro de la planta de  Petroquímica. Se trabajó sobre el mayor riesgo potencial, por las características del cloro y su volumen disponible.
En ese ejercicio participaron 140 personas, incluidos vecinos de barrio Parque Monte Grande. Aunque los resultados fueron positivos según Carinci, una cuestión no deja de preocupar: el escaso interés de la comunidad frente a un eventual accidente de este tipo.
Pasaron cuatro años desde que se realizó el primer simulacro de un escape químico. El diagnóstico no había sido tan alentador respecto a la  preparación para enfrentar un riesgo con el que convivimos a diario. Si bien se admite que en varios aspectos los avances han sido importantes, lograr interesar a los vecinos continúa siendo una de las mayores preocupaciones.

Preocupa el escaso
interés de la comunidad
ante un eventual
accidente químico

Antes de la realización del simulacro se organizaron dos reuniones en Parque Monte Grande. La asistencia no superó los 30 vecinos. Frente a esto se  decidió visitar la mayor cantidad de casas posibles: se entregaron notas comunicando lo que iba a ocurrir a 400 vecinos. "Esta situación se ha  repetido en todos los barrios que se convocó a reunión.
Quizás tengamos que recurrir a ayuda profesional -sociólogos, psicólogos- para entender el fenómeno. Es difícil socializar riesgos y que la gente  acepte hablar sobre un peligro y la posibilidad de que le cause la muerte", opinó Daniel Brizuela, director de Medio Ambiente municipal.
Ante un escape químico grave, la población debe hacer protección bajo cubierta, es decir, encerrarse herméticamente donde cada uno esté. Lo peor  sería evacuarse. Sin embargo, ante la alarma no se descarta que muchos decidan tomar la calle y agravar el cuadro. Precisamente para evitar este  tipo de reacción es que se trabaja en informar a los vecinos y se busca que participen en cada ejercicio. Pero la apatía social es preocupante. En los años '90 se inició en Río Tercero el plan Apell, un programa de concientización y preparación para emergencias a nivel local. Tuvo algunas  interrupciones y se retomó en 2013, luego de que se produjera el incidente fatal en Petroquímica, donde murieron dos operarios.
El Apell es una metodología desarrollada por las Naciones Unidas para encarar procesos locales de gestión de riesgos. Este programa plantea la  coordinación del trabajo conjunto entre algunos sectores de la industria, de los gobiernos y de la comunidad para ayudar a prevenir y disminuir las consecuencias de los accidentes de gran magnitud. Propone realizar actividades diagnósticas, preventivas, y de preparación de planes y estrategias  para actuar en las emergencias. En ese marco se realizan los simulacros. "El interés de la gente siempre va a ser muy poco y esto pasa en todos lados.  A la gente no le interesa mucho capacitarse para enfrentar algún desastre. Cuando ocurre algo que asusta, recién ahí la gente se da cuenta  que es importante prepararse", opinó Carinci.
Si bien señaló que en este aspecto se lograron avances, no desconoció que los intentos por llevar información chocan contra un desinterés social por  el tema. Sin embargo, fue optimista y apuntó que se continuará trabajando en ese sentido.Mejoras Brizuela coincide con Carinci en los avances que se lograron: "Estamos mejor. Una de las cuestiones para destacar esque después de tantos años las instituciones que integran el Apell hayan logrado
tener un vínculo fuerte y sigan comprometidas. Quizás esto haya ocurrido porque desde el Municipio hemos propuesto una mesa de trabajo  abierta".
Respecto a la preparación concreta de los vecinos para enfrentar un eventual accidente químico en cualquiera de las tres plantas que integran el  polo, Brizuela dijo: "Los chicos en las escuelas saben bien qué hacer cuando se ordena protección bajo cubierta. Eso años anteriores no ocurría. No estamos al 100 por ciento como queremos, pero hay un porcentaje elevado de la población que quizás no hace la protección bajo cubierta cuando se  realiza un simulacro, pero sabe cómo actuar frente a un accidente real".El oficial ayudante Guillermo Polanski, de Bomberos Voluntarios, coincidió  en parte con Brizuela: "Los vecinos de los barrios más cercanos al polo fabril, donde se ha realizado un trabajo más exhaustivo respecto a  la capacitación, están preparados para un accidente químico. El resto de la población no está tan involucrada", sostuvo tras haber actuado como jefe  de brigada en el simulacro.
Frente a esto opinó que "no se debe dejar de insistir" en la preparación de los vecinos de toda la ciudad "para que sepan qué es un accidente químico  y cómo actuar frente a ello". Polanski indicó que se debe poner el acento en llegar con información a las personas que no manejan redes  sociales u otros medios de comunicación a través de los cuales se difunde la información. "Son sobre todo personas mayores", aclaró. "Tenemos que  seguir trabajando incan-sablemente en capacitar a la población y una vez que el concepto general esté incorporado en todos, debemos comenzar a hilar más fino para que cuando llegue el momento, estemos preparados para cualquier situación", opinó.
Avances Que la ciudad se encuentre o no preparada para actuar frente a un posible accidente químico grave, preocupa. Y si bien se seguirá  insistiendo en ese aspecto, también se trabaja para minimizar las posibilidades de que ocurra un siniestro grave. Para ello ha sido fundamental la  predisposición de las tres empresas que integran el polo químico -Atanor, Petroquímica y Fábrica Militar-, aseguró Carinci. "Es uno de los puntos que más ha mejorado dentro del Apell, no solo por la participación de las empresas en ese ámbito, sino en el día a día. Esto se demuestra con la apertura  que han tenido", dijo y aseguró que el Municipio realiza controles periódicos en las plantas.
Destacó además que también se ha avanzado en el trabajo que han hecho en sus instalaciones para reducir los riesgos. Un ejemplo, señaló, es la  planta de reducción de gases que se instaló en 2016 en la Fábrica Militar. "Hace años que se venía pidiendo y se ha logrado", apuntó. Recientemente  Carinci participó en un taller que se realizó en Córdoba sobre desastres. Estuvieron presentes representantes de varias ciudades que trabajan en ese  aspecto. "Se hizo una especie de evaluación sobre distintos ítems y nos permitió comprobar que no estamos mal; incluso comparando con otras  ciudades hemos podido comprobar que se realizó un buen trabajo", evaluó.