De profesión canillita: "No cambiaríamos por nada", aseguran

Locales 03 de noviembre de 2018 Por
El próximo miércoles se celebra en todo el país el Día del Canillita. TRIBUNA dialogó con algunos de los quiosqueros de la ciudad sobre la realidad de la actividad, qué es lo que más les gusta de este trabajo y cómo es estar todos los días "al servicio de la gente".
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EL día se eligió en conmemoración a la fecha de la muerte del dramaturgo uruguayo Florencio Sánchez, quien creó el término "Canillita" para nombrar al protagonista de una de sus historias. "Canillita" era un chico que vendía diarios para ayudar a sus padres.


Desde entonces, estos trabajadores se convirtieron en actores necesarios en las calles de la ciudad, no sólo porque son los encargados de llevar las noticias "frescas" a los lectores sino también porque hacen de enfermeros, psicólogos y consejeros, siempre listos para charlar con los clientes del tema que sea, política, religión, fútbol, nada queda fuera. "El secreto está en no confrontar por más que pensemos distinto y seguirle la corriente, aunque sepamos que están equivocados, así el cliente se va feliz y vuelve después porque sabe que acá tiene alguien que lo va a apoyar", dijo Omar del Bianco.


Qué es lo que más les gusta de su trabajo les consultó Tribuna y todos coincidieron en que el trato diario con la gente y poder andar por las calles de la ciudad es lo que más los gratifica todos los días. "A pesar de que tenemos horarios largos y pocos días de descanso lo mejor es llegar todas las mañanas, abrir el quiosco, sacar las cosas y esperar a que los clientes empiecen a venir a buscar el diario y las revistas", afirmó Gerardo del Bianco.


Los hermanos Omar y Gerardo del Bianco se dedican a esta actividad desde hace 33 años. "Empezamos a trabajar juntos, nos gusta lo que hacemos, y después de un tiempo nos dividimos, ahora cada uno tiene sus quiosco, maneja sus clientes y su tiempo. No estamos peleados ni nada, tampoco competimos, solo que creímos que iba a ser mejor así", contaron.


"Me encanta lo que hago, si tuviera la posibilidad de cambiar de trabajo no lo haría, es lo que me gusta y lo que hago desde hace más de 18 años", contó Viviana Núñez. Ella tiene su quiosco en la avenida San Martín al 700 y es una de las pocas mujeres que se dedican de manera exclusiva a la actividad.


Vivi como la conocen todos, realiza el reparto de diarios todos los días en bicicleta. "Tengo clientes desde hace muchos años y eso hace que muchas veces sin que ellos me pidan lo que quieren yo se los guardo o llevo directamente", contó.


Con horarios extensos que incluyen madrugadas desde las 4 de la mañana, las siestas son necesarias y valoradas por todos los canillitas, al igual que conocimientos sobre calles que superen a cualquier GPS son sólo algunas de las características de los canillitas.


"A pesar de que internet se está llevando toda la atención la gente todavía prefiere leer el diario en papel y para eso estamos nosotros, para llevárselo", afirmó José Torres y agregó: "Muchas veces a la gente no le gusta algún artículo de alguna revista o alguna noticia del diario y se queja con nosotros como si fuera nuestra responsabilidad lo que se escribe y al final terminamos explicándole como funciona y se dan cuenta". Torres tiene su quiosco también sobre la Avenida San Martín, al frente de la iglesia de Lourdes.


José es el único canillita de la ciudad que no usa el quiosco de chapa, sino que utiliza un local comercial. "Con la cantidad de cosas que tenemos no podría tenerlo todo en el 'chapón'", contó.


Otro de los canillitas históricos de la ciudad es Elvio "Pipo" Acotto, quien desde hace 20 años se dedica a esta actividad. "Lo que más me gusta de este trabajo es estar en contacto con la gente, hablar y estar siempre a disposición del otro. Muchas veces los clientes nos ven en el quisco, en la vereda y aunque no vayan a comprar nada, se paran a charlar con nosotros y a tomar un mate", dijo. El quiosco de "Pipo" está ubicado sobre la calle Bolívar casi esquina Acuña. A diferencia de otras ciudades en Río Tercero la relación entre los canillitas es muy buena.

"Nos conocemos desde hace muchos años, cada uno tiene sus clientes y sabe cómo tratarlos y qué ofrecerles para que estén conformes", dijo Del Bianco. "Nos ayudamos entre todos, cuando a alguno se le pierde la planilla de devolución vamos al que tenemos más cerca y se lo pedimos para fotocopiar", bromeó Viviana. "De manera periódica nos juntamos a comer todos, la excusa perfecta es festejar nuestro día. Ya estamos orgnizando la cena para el próximo martes a la noche", contó uno de los hermanos Del Bianco.