Equitación: caballo y jinete, músculo y mente

Locales 03 de noviembre de 2018 Por
Desde hace 15 años la equitación es para los riotercerenses una posibilidad más de practicar un deporte, pero para muchos significa un espacio para salir del estrés diario.

La equitación es un deporte que permite tener un continuo contacto con la naturaleza, y los caballos y los jinetes conviven en perfecta armonía. La relación que se establece con el caballo solo la pueden explicar aquellos que lo practican.


Los placeres que proporciona montar a caballo seducen a pequeños y grandes, a jóvenes y no tan jóvenes. Hay que tener en cuenta que el caballo es uno de los animales más inteligentes y más nobles que existen.


La equitación es una disciplina deportiva exigente que puede aportar importantes beneficios físicos y psiclógicos. Ayuda a tonificar los músculos, se refuerzan especialmente las piernas y glúteos, y también trabajan hombros, espalda y abdomen. Además, por ejemplo, lleva a una serie de movimientos acrobáticos que estimulan el sentido del equilibrio, la coordinación motriz y el desarrollo de ciertas capacidades respiratorias.


En Río Tercero y región, la equitación se práctica únicamente en el Establecimiento Ecuestre Wayra Pampa, ubicado en calle José Ingenieros al 2000, camino al conocido "Puente Negro" que une esta ciudad con Corralito.


"Más allá de lo deportivo, la equitación es muy importante. Es una disciplina muy complementaria porque se practica un deporte con un ser vivo, y eso lo hace diferente al resto de las actividades deportivas desde el punto de vista que hay que fusionarse, generar un binomio, conocer al caballo y que el animal conozca al jinete para poder realmente lograr practicar este deporte. Es sumamente interesante la relación que se genera entre el caballo y el jinete". Así lo expresó Paola Benencio, propietaria desde hace más de 10 años de Wayra Pampa, quien además agregó: "Para el jinete la práctica de la equitación no solamente tiene muchos beneficios físicos, sino también psicológicos. Hay millones de ejemplos. Los beneficios son sumamente importantes", agregó Benencio.

La relación con el caballo
-¿Cómo terminan conociéndose el caballo y el jinete?
-Nosotros como primera instancia y objetivo, intentamos que no utilicen el caballo solamente como un elemento de deporte. De esa manera los chicos vienen, se relacionan, los sacan, los bañan, los cepillan y le dedican mucho tiempo. Todo eso es lo mejor que uno puede hacer por los caballos. Dedicarle tiempo y en ese tiempo se genera esa confianza necesaria para poder después pedirle lo que el jinete quiere. También esa confianza y ese tiempo de dedicación ayuda a aprender el día que el caballo no está bien, porque también puede ocurrir que al animal le duela algo. El no puede decir que le duele la panza o una pata, o manifestar cualquier molestia que pueda tener. Entonces esa relación fina que se genera da la sutileza de poder interpretar algunas de las situaciones del animal y decir: hoy no conviene montar, lo dejamos descansar porque algo le duele.


-¿Al jinete le cuesta ganarse la confianza del animal?
-En realidad la relación del caballo con las personas es muy dependiente, y cuando se logra es completamente sincera. El caballo capta la verdadera esencia de cada uno y lo devuelve tal cual uno lo necesita. Podría citar como ejemplo que hay chicos que se ponen muy nerviosos arriba del caballo fundamentalmente en una competencia y el animal lo percibe. La transmisión de sentimientos va y viene permanentemente. Si el jinete está calmado puede que el recorrido sea muy tranquilo, cuando al jinete algo lo perturba o le da miedo se lo trasmite directamente al caballo y la reacción del él es otra, no con la intencionalidad de golpearlo o hacerlo caer. Esos vínculos, esos lazos, esas sensaciones van y vienen a flor de piel permanentemente.


-¿Todos los que vienen al establecimiento quieren ser jinetes para practicar la disciplina equitación?
-Hay muchos padres que vienen y me dicen que a sus hijos les encanta el caballo y todo el entorno. También hay gente grande que viene porque necesita un momento de distracción, de relax. El caballo trasporta a otra cosa, siempre está ligado a la naturaleza, al aire libre. Yo siempre les digo a mis chicos que el caballo nos saca lo mejor y lo peor de la persona. Acá hay gente que tiene caballos y no viene a practicar un deporte. Hay personas que salen de trabajar y vienen acá, se toman unos mates y después encillan el animal y van a dar una vuelta. A veces se organizan calbagatas.


-¿Desde cuándo está trabajando el Establecimiento Wayra Pampa en Río Tercero?
-Hace más de 15 años. Nuestra institución se abrió trabajando en quinoterapia, que es una actividad para personas con capacidades especiales. Durante más de 10 años se practicó esa disciplina y después por distintas causas se fue dejando para darle paso a lo que es la equitación como deporte propiamente dicho, y que es lo que estamos haciendo actualmente y desde ya hace más de seis años.


-¿Cómo fueron progresando?
-Fue duro pero muy interesante. Lo que pasa es que la equitación en el interior de la provincia es difícil, no es lo mismo que en las grandes ciudades. Por eso nos costó, pero nuestros objetivos y metas se fueron cumpliendo. Hemos participado ya a la par con clubes grandes y muy importantes, como el Jockey de Córdoba o de Río Cuarto.


-Todo esto nació y creció con un proyecto familiar.
-Sigue siendo un proyecto familiar. Mi marido Sandro Garnerone es el que se encarga del cuidado de los caballos en lo que respecta a lo que es el herrado, y yo me dedico a lo que es la actividad de la enseñanza y toda la parte deportiva. Está Paul Brizuela, quien nos ayuda con el mantenimiento de las instalaciones, y siempre los alumnos con mayor experiencia colaboran con los más chicos, cuando yo tengo que hacer alguna actividad. Digamos que es una gran familia todo lo que es la institución. Nos damos una mano entre todos para que realmente esto pueda llevarse adelante y en tiempos difíciles como los que estamos transitando.