Almafuerte: Amor sin fecha de vencimiento

Regionales 06 de octubre de 2018 Por
Historia de vida. Cuando se casaron ya generaron un acontecimiento social por la gran convocatoria que tuvo la fiesta. Pasaron 60 años y vuelven a ser noticia.

Tolerancia, paciencia, respeto, objetivos en común y seguramente una buena dosis de amor, podrían ser reveladas como claves para lograr estar tantos años juntos.


Comúnmente, el aniversario de un matriomonio se limita a un hecho familiar, pero si son 60 los años que se cumplen, pasa a transformarse en todo un acontecimiento social, tal como lo fue aquella jornada del 4 de octubre de 1958.


Fue entonces cuando Ermenegildo José Antonio "Pepito" Vissani y Josefa "La Negra" Palombarini, con 23 años cada uno, se casaron en la iglesia San Pedro, para luego dar paso a una fiesta que tuvo alrededor de 800 invitados, como pocas veces ocurrió en la historia de la ciudad.


"Antes las familias eran más numerosas y unidas", recuerdan a la hora de explicar semejante convocatoria.
Por lo que cuentan, casi puede decirse que se trató de un evento con entrada libre para cualquier vecino del que por entonces era "un pueblo donde se conocían todos".


El hecho de vivir en el campo, -donde se conocieron a los 7 años y permanecieron hasta no hace mucho-, les permitió tener a mano unos 20 lechones, casi 200 pollos y productos de las clásicas carneadas, para constituir la base del suculento menú que demandaba la situación. A su vez, una prima se encargó de hacer alrededor de 20 tortas y así fue posible llevar adelante una fiesta que "hoy sería imposible", admiten.


"Nosotros nos fuimos y todavía se quedó gente hasta el otro día", recuerdan. De allí emprendieron un viaje de bodas que duró más de un mes por la ciudad de Buenos Aires y alrededores.


Esta noche se reeditará parte de ese espíritu vivido hace 60 años, cuando vuelvan a reunirse para celebrar el aniversario en un restaurante de la ciudad, "pero con un 10 de aquella cantidad de invitados", advierten sus hijos, José Angel (59), Jorge (57) y Gerardo (46).


"La Negra", como la conocen a Josefa, recuerda que "afilaron" un año y tres meses, antes de contraer matrimonio al poco tiempo que Ermenegildo o "Pepito", como le dicen todos, volviera de cumplir con el servicio militar en Jesús María. Por supuesto que antes, el novio debió contar con la aprobación del suegro, lo que se conocía como "pedirle la mano de su hija".


"Trabajar y progresar", fue una gran motivación que ambos destacan como factor de unión durante tantos años.


"Las bolsas que hemos hombreado", recuerdan en relación a una época donde las tareas rurales, prácticamente no tenían distinción de género.


Ni la llegada de tres hijos detuvo a Josefa para seguir palmo a palmo arduas jornadas laborales que arrancaban a las 3 de la mañana y no tenían fines de semana para descansar, "porque las animales comen todos los días".
Más allá del paso de los años, la pasión por el campo parece no haberse extinguido sobre todo para "Pepito", quien casi todos los días sigue yendo, con sus 82 años a cuestas, "aunque ya tendría que dejar un poco", reflexiona.


"Si el trabajo es salud", como dicen, esta pareja es muestra de ello. Aunque hayan tenido que superar algunas enfermedades u operaciones complejas, la vitalidad y lucidez que exhiben, genera admiración desde el primer contacto que se entabla con ellos.