De la Rivera: "Se arriesga mucho dedicándose a la música"

Artes y Espectaculos 29 de septiembre de 2018 Por
En el grupo de pop-rock De la Rivera la música viene y queda en familia. El trío de Villa María, integrado por los hermanos Tomás y Lucas Rivera junto a su primo Gastón Pérez Rivera, se formó cuando eran muy chicos. Actualmente realizan una gira con su último trabajo "A la deriva".
ARTES De la rivera

Maxi Carranza

La banda empezó siendo un juego entre parientes y terminó como una profesión de alcance nacional e independiente. Carrera autogestionada, siempre desde el interior del interior, que ya lleva tres discos en estudio y un EP de versiones acústicas. El disco más reciente, publicado esta temporada, se titula A la Deriva y cuenta con Ale Sergi (Miranda!) Eme, Julieta Rada y Willy Crook entre los invitados. Sobre el nuevo material conversó TRIBUNA con el cantante Gastón Pérez Rivera. Front man que, entre otros temas, habló sobre la plataforma Discos del Bosque (DDB). Sitio de difusión digital que crearon con los riotercerenses de Hipnótica hace varios años.


-¿Cuál es la diferencia principal entre A la deriva y los discos anteriores?
-Lo más diferente es en cuanto a producción e ingeniería porque este disco lo hicimos 100% nosotros. Lo grabamos en nuestro estudio, lo mezcló Lucas, que es nuestro tecladista y también lo masterizó. Un poco obedeciendo a achicar gastos y a tener que resolverlo de manera alternativa. La otra es que nos encontramos en un punto que tal vez estos procesos los derivábamos pero un poco fue sacarnos algunos miedos y ganar confianza. Principalmente de parte de Lucas, viendo que si él hacía algo no iba a quedar tan distinto a mandarlo a hacer con otro. Fue un poco confiar en nosotros.


-Según declararon, el título del álbum lo sacaron de un grafiti pero antes de saber eso lo interpreté como una referencia a la vida del músico, que puede ser una deriva constante.
-Sí, al principio fue como un juego de palabras que lo descubrimos así pero después, a medida que iban apareciendo las canciones, nos dimos cuenta que había varias que hablaban sobre la incertidumbre. Los títulos ya nos llevaban a eso, como Sin Señal, Misterio o Quizás. Eran todas cosas que tienen que ver con la edad que tenemos, con incertidumbres y aciertos. En cuanto a que uno al ser artista medio que te entregas. Es como dar un paso de fe y confiar en que vas a seguir tocando y haciendo canciones. Los tres ya pasamos la barrera de los treinta años y vivimos de la música. La verdad es que para nosotros eso es una bendición y está zarpado e increíble pero también hay una parte de sacrificio y de laburo que por ahí no se ve o no se percibe. Tiempo, dinero, esfuerzo, trabajo y eso hace que uno arriesgue mucho dedicándose a la música.


-Nombraste el tema Quizás, en el cual invitaron a Willy Crook, uno de sus ídolos de la adolescencia.
-Sí, cuando éramos chicos lo escuchábamos mucho e incluso lo fuimos a ver varias veces en la época del secundario. Sus discos nos parecían algo increíble y ya como suena el nombre de él era casi un artista internacional para nosotros. Y con todo el glamour que lo envuelve, su música y su sofisticación digamos que estaba más allá del bien y del mal. Después con esto de la redes nos fuimos conectando y nos escribimos ida y vuelta. Nos contó que se copaba mucho con nuestra banda y estaba predispuesto para hacer lo que quisiéramos. Así que una vez que salió este tema nos imaginamos el saxo de Willy. Vino a tocar a Córdoba, coincidimos en un estudio y lo grabó con la mejor onda. Lo único es que todavía no lo hemos podido enganchar para tocar el tema en vivo porque es difícil encontrarnos.


-También participa Ale Sergi de Miranda, que no solo aporta su voz sino que compuso dos temas con ustedes.
-Es que siempre que nos juntamos con alguien la idea es esa, que puedan filtrar algo de ellos en nuestra canción. Sacarnos de la zona de confort. Tenemos como cierta fórmula o metodología para hacer canciones entonces invitar a otro justamente te ayuda a que la canción no sea como la habías pensado. Te va a llevar por otro lado inevitablemente y vos también lo vas a llevar por otro lado a él. Con Ale sabíamos que la melodía se iba a disparar para un lado más pop de lo que hacemos y estaba bien. Es una búsqueda válida. De todos modos no teníamos idea que podía llegar a salir y si iba a aparecer algo porque nunca habíamos hecho algo con él. La verdad quedamos sorprendidos y más que conformes porque en una tarde hicimos las dos canciones que están en el disco.


-¿Cómo está la situación del sello Discos del Bosque (DDB)? -Nunca fue un sello. Somos bandas amigas que nos queremos y respetamos muchísimo. Primero que nada nadie firmó nada con nadie. Siempre los músicos fueron dueños de todo. Lo único que hacíamos era poner una página en internet donde estaba toda la música para descargarse. Pero a medida que fueron pasando los años esa vidriera le sirvió a cada uno para tomar sus propias decisiones. Tanto Juan Ingaramo como Rayos Láser y Valdes, están con el sello Geiser, que es de Pop-Art. Hipnótica han firmado con Discos Crack y cada uno ha tomado su decisión a medida de su propia conveniencia y está bien. De alguna manera discos del bosque cumplió un ciclo y todos somos muy amigos, juntándonos para lo que necesitemos. No hay intención de dar un paso más con DDB. Para lo que estaba pensado sirvió y hoy habría que reformular cuál es su tarea.


-Quería pedirte una opinión de los Hipnótica, porque la plataforma de DDB también nace con ellos.
-Sí, el sello (sic) nace cuando estábamos en Villa María con Tomi de Rayos y los Hipnótica. Era el año 2010-2011 y cada uno estaba grabando lo suyo pero nadie sabía qué hacer. Entonces surgió lo de la plataforma y fue como pensar en una pequeña red de contacto y distribución oficial. Fue eso, porque ninguna banda la tenía muy fácil para salir a tocar en ningún lado. Entonces se transformó en algo mucho más grande. Fue como muy inocente a la hora de plantearlo y superó nuestras expectativas. Los chicos de Hipnótica son unos genios. La primera vez que los vi en vivo me voló la cabeza porque eran muy chicos, tenían creo que 20 años y eran una banda super profesional. Creo que a lo largo del tiempo lo han sabido demostrar y siguen creciendo sin tener techo. Cantan como ninguna banda en el país y tienen canciones hermosas. Nada puede terminar saliendo mal para ellos.


-¿Cómo ves la creciente movida cordobesa de rock, más allá de estilos?
-Tiene que ver con internet y la explosión de las redes sociales. La música puede llegar a cualquier lado sin que haya un formato físico. Sin ir más lejos Paulo Londra, que es de Córdoba e independiente, tiene millones de escuchas por día. Tal vez sea lo más representativo del país para los que no tienen idea de lo que suena en Argentina. Hablé con unos productores la semana pasada y según ellos de la época de Soda Stéreo no salen productos tan exportables de Argentina como los chicos que hacen trap. Es una afirmación para pensarla. Trasciende nuestro trabajo como banda. En realidad ya viene otra generación que la entiende mejor, sabe moverse y usar las redes. Todo está pasando tan rápido que es difícil evaluar o hacer una panorama claro porque se está actualizando todo el tiempo.