Entrevista exclusiva a Raúl Porchetto: "Son momentos difíciles para expresarse"

Artes y Espectaculos 11 de agosto de 2018 Por
Tras ocho años de silencio discográfico, Raúl Porchetto regresó a las bateas y plataformas con un material de nuevas canciones. Obra que ya está disponible en los sitios digitales y tendrá su correlato físico en CD y disco de vinilo. El álbum se titula "Sombras en el cielo" y lo encuentra rockeando como nunca con colegas de diferentes generaciones.
ARTES Porchetto

Entre los invitados se cuenta a León Gieco, un amigo de toda la vida con quien supo armar el grupo Porsuigieco en la década del '70. Otros convocados fueron Juanse de Los Ratones Paranoicos (grabó todas las guitarras), Miguel Vilanova (Botafogo) y Rolo Sartorio de La Beriso. Por primera vez en su carrera, el cantautor trabajó con un productor, Tavo Lozano, quien acredita colaboraciones con Charly García y Palito Ortega. Además, la banda con la que grabó está formada por jóvenes músicos, entre los que se destaca el cordobés Gabriel Pedernera, baterista de Eruca Sativa. El primer corte del material fue Nunca nos piden perdón y en el repertorio sobresale una nueva versión del emblemático tema Algo de paz, esta vez con León Gieco. En una entrevista exclusiva de TRIBUNA, el artista habló de "Sombras en el cielo", su amistad con Sandro y el tema que le dedicó a su madre.


-Hace dos años festejaste los 45 años de carrera en el teatro Coliseo de Capital Federal y ahora presentaste el disco nuevo en ese lugar. Me imagino que los 50 años de trayectoria serán también allí…

-La verdad que no lo sé porque ser músico en este país es estar girando aleatoreamente alrededor del planeta de la incertidumbre. Me parece que es uno de los lugares más lindos que hay, con una acústica casi de cámara y se puede lograr una musicalidad, que era lo que yo buscaba. Se dieron esas dos actuaciones por esas cosas de la vida. Porque estuve décadas sin tocar allí y en dos años toqué dos veces.


-Tu nuevo material se presenta como el más rockero que grabaste pero el rock siempre estuvo en tu carrera, de una u otra manera.
-Sí, el rock siempre estuvo, pero también he hecho folk y jazz fusión o lo que se llamaba en ese momento música progresiva. He hecho rock siempre, a lo mejor dos o tres rocks en un disco pero este te diría que tiene el 85 por ciento de rock. Aparte busqué que tuviera un sonido más crudo de producción y trabajamos mucho la parte de las guitarras. No solo la parte rítmica. Fue un año y medio de grabación cuando hoy todo se graba muy rápido. Esto fue un poco a la vieja escuela y más también. Aparte de la preproducción que fueron horas y horas de trabajo.


-Creo que el tema que más te debe haber costado componer y grabar en este material es el que le dedicaste a tu madre, que precisamente se llama Má.
-Sí, lo tenía dando vueltas y lo tocaba en el piano, que es lo primero que hago a pesar de que en vivo agarro la guitarra. En los shows le he cedido el piano a mi hijo que toca muchísimo mejor. Mi madre estaba por partir cuando lo estaba componiendo. Sabía que iba a ser un tema para ella pero no sabía desde qué lugar. Cuando falleció me puse a escribir sobre las cosas que quería poner y me di cuenta que tenía como quince carillas. Sabía que no podía poner todo, menos en esa canción. Sinteticé frases y más que reflejar anécdotas o vivencias se resumió todo a una cuestión emocional. De saber que se iba, que la iba a extrañar y que la extraño. Los que han escuchado el tema se sienten reflejados y me lo dicen, lo que me hace bien.


-Una temática que se repite en los dos últimos discos es temas hablan sobre los Cafés.
-El Café es un lugar que me encanta. Me gusta sentarme en un lindo café aunque tome té, pero me refiero el barcito. También tomo café, uno por día, pero me gusta que sea rico, bien hecho. Me gusta eso de pasar a tomar algo a la mañana o a la media tarde. No soy mucho de andar por las ciudades, soy muy de la naturaleza. Igual cuando voy a Buenos Aires no soy de andar mucho de noche pero sí de buscar sentarme en un lugar. Tanto en Buenos Aires como de un buen lugar en la sierras de Córdoba, que es el lugar que amo (N. de la Red: Porchetto hace años que está radicado a 50 kilómetros de La Cumbrecita). Tantos rinconcitos lindos que me encantan porque son fantásticos para ponerse a escribir o solo para estar allí.


-En el disco Dragones y Planetas le dedicaste un tema a tu amigo Sandro, ¿cómo fue que nació la amistad con él?
-Lo conocí tarde, personalmente digo. Me lo había cruzado una vez cuando estaba comenzando mi carrera allá por el año 71. Pero puntualmente fui a la casa en el año 93 y de allí lentamente nos fuimos haciendo amigos, como él lo decía. Porque nació de él decir que era el hermano que no había tenido nunca, su hermanito menor. ¡Y así me trataba, como el hermano menor! Se reía de algunas cosas de mi forma de ser. Me decía que yo era tan ingenuo que no clasificaba ni para bambi, de la inocencia con que miraba el mundo. Alguien que he adorado, adoro y que se lo extraña por supuesto. Y qué menos que hacerle una canción. Siempre lo recuerdo, como se le recuerda a todo amigo o hermano. Da la casualidad que era Sandro, pero yo era amigo de Roberto Sánchez, más que de Sandro, ese personaje hermoso y talentoso. Uno de los mejores cantantes de rock and roll que dio la música hispanoamericana.


-¿Sos de seguir lo nuevo que va surgiendo en el rock nacional?
-Me gusta estar atento. Ahora se está volviendo más a la poesía de las canciones que en algún momento estaba como medio resignada y esto es fantástico. En realidad para mí el rock argentino es una trova musical. No soy un tipo que sale mucho de noche pero siempre trato de estar alerta a la gente nueva que te va sumando. Tanto acá como en el mundo. Creo que hay mucho talento y son tiempos difíciles para expresarse. No hay muchos canales. O quizás porque hay tantos canales se ha disipado y decolorado todo. Es mucha la oferta pero pocas las posibilidades que tienen los artistas de mostrar su obra. Por mil cosas que sería muy largo de hablar. Que haya artistas es maravilloso. Porque una cosa es entrar a la industria de la música y promocionarte y otra cosa es estar en la industria siendo un artista, que es una gran diferencia y eso es lo que veo.


-Tu primer disco se llamó Cristo Rock (1971) y tenía una temática religiosa, ¿tuviste cuestionamientos del ambiente rockero, que a veces se cree muy abierto de mente pero es también muy prejuicioso?
-Es cierto que el rockero es prejuicioso. Ojalá que entre todos, me incluyo a la cabeza vayamos cambiando. Pero no fue recibido mal, fue visto como raro. Estaba la Biblia de Vox Dei, con otro formato musical y con otro contenido. Era otra época y tuve cuestionamientos pero no del rock. Con lo que sí tuve cuestionamientos del rock fue con el álbum Noche y Día. Ahí hablé de mi devoción a la Virgen y tuve algunas trabitas, solapadas, pero varias. Pasó y de todo uno aprende. Estoy tranquilo porque como artista hice lo que he sentido, que es simplemente mi parecer. No es una verdad revelada ni mejor ni peor que otra. Simplemente he tratado de ser coherente con lo que siento y pienso en la medida de lo que pude. Tampoco he sido Gandhi.