Geriátricos no habilitados: una realidad que crece en Río Tercero

Locales 12 de mayo de 2018 Por
A raíz de la cantidad de locales que no están habilitados para cumplir con la función, el edil Hugo Pedone -bloque Frente Todos por Río Tercero- presentó un proyecto en el Concejo Deliberante para que sea creado el Registro Público Municipal de Establecimientos Geriátricos Privados, que dependerá de la Secretaría de Salud municipal.
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En esa flamante área deberán inscribirse la totalidad de geriátricos, asilos, casas de reposo para ancianos y hogares de día para la tercera edad.
En ese tipo de instituciones asilan a ancianos de la ciudad y región en instalaciones en muchos casos inadecuadas, y cuentan con personal de escasa preparación y precios más accesibles, pero con escasos o nulos controles.
En la práctica, los geriátricos no habilitados no darían más que casa, comida y alguna atención de cobertura de un servicio de emergencia, mientras los legales deben incluir un sistema de control médico y contar con personal, infraestructura y alimentación adecuados.
"En Río Tercero hay uno habilitado con tendencia que sean dos, y habría más o menos otros siete que estarían en esa condición como geriátricos, pero no autorizados por el área del Registro de Gestión de Prestaciones de Salud -RUGEPRESA- de la provincia de Córdoba. Lo único que hacen es pagar el impuesto municipal", aseguró el exdocente Pedone.
Consultado además sobre cómo figura el resto de los que no estarían habilitados como geriátricos, el concejal manifestó: "No sé, no pudimos indagar, pero no estarían inscriptos como geriátricos".
El proyecto presentado por Pedone sería aprobado por unanimidad en la próximas semanas, y a partir de ese momento habrá un plazo de 60 días para la inscripción de los lugares que van a funcionar como geriátricos, la que deberá renovarse anualmente.
"Lo más importante es que cuando se inscriban en la Municipalidad tendrán que llevar la autorización como habilitados por parte del RUGEPRESA, y de esa manera no va a ser tan fácil que en una casa metan ancianos como si fuera un verdadero geriátrico", sostuvo Pedone.
"Hay locales que funcionan como geriátricos pero no se sabe lo que pasa adentro. Me contaron que hay lugares que los encierran a la noche y los dejan solos. Supongamos que alguno de los ancianos tenga problemas mentales y se le de por prender fuego. Puede ocurrir una verdadera tragedia", manifestó Pedone.
"Hay que regularizar de algún modo la situación para tener una suerte de postestad desde el ámbito de la Municipalidad de Río Tercero. De esa manera si ocurriera algún tipo de irregularidad se informará al RUGEPRESA y desde esa área provincial tomarán las acciones que correspondan, cosa que hoy prácticamente no sucede", agregó el edil.
En Río Tercero existen escasos geriátricos que ofrecen el servicio de manera segura y eficiente, y en los últimos años aumentó el número de hogares que no cumplen con los requisitos básicos que la ley exige.
Sin una supervisión médica adecuada, con un número insuficiente de camas y sin las salidas de emergencias correspondientes para evitar una tragedia, esos lugares funcionan de manera clandestina.
Hay varios geriátricos "truchos" que funcionan en casas de familia y albergan a grupos pequeños de ancianos, los cuales son atendidos por personas que no poseen la formación adecuada.
"Vez pasada pasé cerca del Ceferino Namuncurá y sobre la calle Evaristo Carriego me llamó mucho la atención cuando vi varios ancianos donde antes era un simple garage en una casa de familia. Ahí los amontonan a todos, los tienen y eso no puede ser", aseguró Pedone, quien además agregó: "Yo he visto lugares donde metían a los abuelos en una pieza para bañarlos y los regaban con una manguera a la distancia. Hay que ir a lugares que dicen ser geriátricos y realmente se van a llevar una sorpresa. Por eso tiene que haber algo que los regule".
El desconocimiento de las condiciones que debe tener un geriátrico y el bajo costo que ofrecen estos lugares termina por decidir a muchas familias a contratar el servicio.
La determinación de llevar a un familiar a un geriátrico nunca es fácil de tomar. Mientras algunos lo conciben como un acto de abandono, otros lo defienden por la solución que representa en relación al desgaste familiar y a los cuidados permanentes que necesita el anciano.