El "Cefe" está nuevamente bajo la órbita salesiana y propone una apertura hacia la comunidad

Locales 12 de mayo de 2018 Por
Después de tres años el centro volvió a depender de la Congregación Salesiana. Las actividades continuarán y se sumarán otras.
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El "Cefe" como popularmente lo reconocen todos los riotercerenses, volvió a tener desde febrero pasado la impronta que lo vio nacer hace 54 años. Desde hace tres meses el centro juvenil volvió a estar bajo la órbita de la Congregación Salesiana y actualmente es administrado por una comisión de laicos, que tiene como objetivos continuar con las actividades que vienen desarrollándose, pero al mismo tiempo generar una apertura hacia la comunidad.
En diálogo con TRIBUNA, el sacerdote Horacio Barberi, vicario inspectorial de la Congregación Salesiana, explicó cómo es el funcionamiento del que desde febrero retomó su nombre: Centro Juvenil Salesiano Ceferino Namuncurá.
-Una nueva etapa que se inicia. ¿Cómo va a ser y qué puede contar al respecto?
-De alguna manera es una nueva etapa, pero hay que decir también que es una etapa que continúa un camino iniciado hace muchos años. Hasta hace aproximadamente tres años vivía aquí en el Centro Juvenil Salesiano Ceferino Namuncurá una comunidad de religiosos consagrados. Al no poder la congregación salesiana sostener a esa comunidad local vio la posibilidad de que el Centro fuese gestionado temporalmente por el Movimiento de la Palabra firmando un convenio de tres años en tanto se pensaba el modo, la forma de seguir gestionando y animando esta presencia pastoral salesiana. Transcurridos los tres años se firmó un convenio con ellos y tras un buen diálogo se vio la conveniencia que la congregación salesiana (los salesianos de Don Bosco) volviéramos a retomar a partir del 31 de enero de este año la gestión directa de esta comunidad, de este Centro Educativo Pastoral, a través no ya de una comunidad religiosa viviendo aquí en este lugar, sino que a través de la gestión de una comisión integrada por laicos identificados con el carisma salesiano.
-¿Esa comisión cómo va a estar conformada y de qué forma va a funcionar?
-En este momento tenemos una comisión de transición porque justamente, al recibir el 31 de enero la gestión concreta del Movimiento, hubo que hacer el traspaso y eso implica gestiones jurídicas, prácticas de sostenimiento de la obra. Por el momento se constituyó una comisión de transición mientras se está elaborando un reglamento institucional que va a dar el marco jurídico al modo concreto de gestión y animación de esta presencia. Pensamos que alrededor de mitad de año ese reglamento institucional ya va a ser aprobado por los superiores de la Congregación Salesiana. Una comisión integrada por cinco personas ad honorem, de modo voluntario, representantes de las fuerzas vivas de esta comunidad, gestionarán pastoral y administrativamente la obra.

Modalidad de trabajo
-Más allá de la esencia salesiana ¿esta comisión va a tener cierta autonomía para definir el trabajo y las actividades del Centro?
-La comisión depende de la Congregación Salesiana, de todas maneras el reglamento institucional que va a regir el funcionamiento de esta obra justamente marca la autonomía propia de esta presencia. Marca el modo de elección de estas personas, que serán aprobadas en última instancia por el superior salesiano. También los poderes que se le otorgan y los límites que tendrán. Pero siempre con el objetivo central de la Congregación Salesiana que es la formación, la educación y la evangelización de los jóvenes y de los adolescentes fundamentalmente. Que es un rol no menor, sobre todo en esta época Exactamente, desde un punto de vista preventivo. Buscamos generar un ambiente de familia, de casa, donde los niños y los adolescentes se sientan cuidados y queridos por los adultos y donde puedan crecer en un ambiente sano de valores, con amigos, con actividades buenas (solidarias) que los abran hacia una sociedad civil, donde ellos también puedan hacer aprendizajes significativos de ciudadanía con su compromiso para la sociedad. Y sobre todo desde este punto de vista preventivo. Hoy hay tantos riesgos para la juventud. Por eso buscamos ofrecer un espacio de educación, valores, de salud, espiritual y de crecimiento para ellos.
-¿Eso cómo se logra? ¿Con qué tipo de actividades?
-Nosotros aplicamos el sistema preventivo Don Bosco. La intención es que los adultos ayudemos a generar actividades para que los jóvenes puedan sentirse respetados y queridos y donde ellos también pueden ser responsables. Los medios, grupos, deportes, arte al fin y al cabo siempre están en función de crear un ambiente positivo de valores.

Apertura
-El Centro Salesiano ediliciamente es grande, tiene muchas comodidades. ¿Va a seguir abierto a otro tipo de iniciativas?
-Yo creo que una nota de identidad de esta casa es que justamente estuvo siempre abierta a la comunidad, no solo a los grupos salesianos sino prácticamente los que se acercan y manifiestan una necesidad. El espíritu de apertura lo queremos mantener, siempre y cuando podamos coordinar las actividades y no perdamos el objetivo central de la casa, que es un centro de atención a los jóvenes y los adolescentes
-¿Se van a seguir celebrando misas?
-Tenemos pensado seguir con una misa semanal los sábados a la cinco de la tarde en función de los grupos que trabajen aquí en la obra, es decir los grupos salesianos pero también abierta a quien quiera venir. Pero en función de la atención espiritual de los adolescentes, niños y jóvenes.
-¿Qué va a ocurrir con los sacramentos?
-Los sacramentos de iniciación son responsabilidad de la parroquia. Ahora en este momento de acuerdo con el párroco vamos a continuar con la catequesis de Primera Comunión y después de mitad año seguiremos con la de Confirmación, apoyando siempre la tarea de la parroquia. La responsabilidad de los sacramentos, específicamente, es del párroco y todas las demás comunidades cristianas apoyamos en la medida que haga falta.

Rumores
-El Centro Juvenil Salesiano tiene una historia, una importante impronta social no solo religiosa sino social en la ciudad de Río Tercero y en estos años hubo muchos rumores con respecto de su futuro, inclusive de propuestas de compras de algunos grupos económicos. ¿Eso existió?
-No, en ningún momento estuvo la opción de venta de la obra. En todo este tiempo de discernimiento de como gestionarlo nunca estuvo abierta esa posibilidad. Si en última no lo podíamos sostener los salesianos, lo iba hacer la Iglesia u otro movimiento de Iglesia, que es lo que ocurrió temporalmente en estos últimos tres años con el Movimiento de la Palabra, que le hizo muy bien y también hay mucho diálogo con nosotros. Pero no, no está en el horizonte la posibilidad de venderlo o dedicarlo a otra cosa, porque es una comunidad muy vida. De hecho está funcionando.
-¿Están previstas algunas obras ya sean en el edificio o en el predio?
-El primer objetivo es seguir con el esfuerzo de mantener lo que tenemos. Siempre hay cosas por hacer y mejorar. El segundo objetivo es destinar todos los recursos que podamos conseguir a la formación de los agentes pastorales y educativos, es decir, destinar dinero a los cursos sobre actividades de formación para los jóvenes y adultos animadores. La mayor riqueza del Centro no son las paredes, sino las personas y eso se logra con formación y apoyándola en concreto. Y también sostener obviamente todo lo que podamos las actividades propias de cada uno de los grupos (exploradores, infancia y adolescencia misionera, grupo VEA y grupos de adultos), que siempre estamos faltantes de recursos porque no tenemos un ingreso fijo; lo mantenemos con el apoyo de la comunidad y de algunas instituciones de la ciudad.