A pesar de la hispanofobia del actual gobierno de Estados Unidos el español sigue en auge

Locales 10 de julio de 2018 Por
El poeta argentino nacido en Río Tercero, Luis Alberto Ambroggio, es presidente de la Delegación en Washington de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, y miembro de la Real Academia Española. En una extensa entrevista con TRIBUNA, dijo entre otras cuestiones, que el español tiene una presencia vibrante y en auge en Estados Unidos. Además señaló que es la segunda lengua que más se habla y estudia en escuelas y universidades después del inglés.
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Luis Alberto Ambroggio (1945) es un poeta argentino radicado en Estados Unidos desde 1967. Preside la Delegación en Washington DC de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE) y es miembro numerario de la Real Academia Española (RAE). Lo más llamativo es que el escritor nació en nuestra ciudad (1945), en la cual vivió hasta los cinco años. Hizo su escuela primaria en Córdoba y el secundario en Rosario, regresando a la capital provincial para doctorarse en Filosofía. Su obra poética supera la quincena de títulos publicados, algunos traducidos a varios idiomas y numerosos ensayos. En sus trabajos de investigación se especializa en abordar la relación entre el español y el idioma inglés en la cultura norteamericana. Ha dado conferencias, seminarios y recitales de poesía en más de treinta universidades de Argentina y el mundo. Las distinciones y premios que ha recibido serían largos de enumerar y provienen de varios países e instituciones. Contactado por TRIBUNA, el reconocido autor respondió, a la distancia, las siguientes preguntas.

-Usted nació en Río Tercero, ¿alcanzó a generar vínculos con nuestra ciudad o fue más fuerte con la capital provincia?
-Los vínculos han sido más fuertes con la capital de la provincia, mi querida Córdoba, sus barrios, su gente, sus universidades e instituciones, ya que salí de Río Tercero a los cinco años. Aunque tengo muchos recuerdos de mi infancia allí, de los paraísos que embellecían nuestras calles, las idas al balneario y a Embalse. También del consultorio de mi padre en casa, dentista del pueblo, a donde he regresado algunas veces hace ya más de cincuenta años. Trato de mantenerme al tanto de su actividad y progreso. Córdoba, la capital y la provincia, me llenan de orgullo, como docta y rebelde, por lo que son y lo que representan en mis raíces, mi formación educativa, socio-política y en la historia de nuestro país.

-¿Qué representó llegar a la presidencia de la delegación ANLE de Washington? ¿Hay otros hispanoamericanos en cargos similares?
-Validar mi militancia y pasión por sentirme orgulloso y dar a conocer la presencia, la historia, la cultura y el idioma hispano de los Estados Unidos. Una actividad muy importante fue liderar la organización, en el año 2014, del I Congreso de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE) en la Biblioteca del Congreso. Esa vez bajo el lema "La presencia hispana y el español de los Estados Unidos. Thomas Jefferson aplaudiría entusiasta estas actividades y logros, ya que aprendió español leyendo el Quijote de la Mancha. Obligaba a sus hijas y allegados a que aprendiesen el español leyendo esa obra icónica de nuestra literatura. Me enorgullece, como cordobés-estadounidense, poder ejercer esta función e inspirar a otros hispanoamericanos, que en nuestra diversidad, somos parte de esta Institución a luchar por esos objetivos. Han formado parte de la ANLE, entre muchos otros, Enrique Anderson-Imbert, Eugenio Florit, Pedro Salinas y muchos otros que ocupan ahora los cargos claves en la ANLE.

-¿Cuáles son las principales funciones de la ANLE, al menos en la delegación que usted preside?
-Las principales funciones son tratar, dentro del dinamismo del lenguaje, de preservar el uso de la lengua española estableciendo, difundiendo y promoviendo entre los hispanounidenses los criterios de propiedad y corrección. Cuidar que, en su constante adaptación a las necesidades particulares de los hablantes, el uso de la variante no afecte la unidad y comprensión del idioma en el ámbito hispánico. De manera que nos podamos entender desde Alaska hasta la Patagonia, en Europa, África y las Filipinas. Cooperar con las instituciones públicas y privadas en traducciones y el uso apropiado del español hispanounidense. Documentar su historia y cultura. Colaborar en los proyectos, planes y diseños para la enseñanza del español en los Estados Unidos en todos los niveles de escolaridad. Colaborar con la RAE y la Asociación de Academias de la Lengua Española en sus proyectos, publicaciones, congresos y otros eventos.

-El viernes 15 de junio se conmemoró el Centenario de la Reforma Universitaria de Córdoba. Quería pedirle alguna reflexión sobre el aniversario de la UNC, sabiendo que su madre fue docente de filosofía en esta Universidad.
-La Universidad Nacional de Córdoba ha crecido en mí desde niño. Desde que mi madre se formaba como filósofa y luego ejercía como profesora, con el Dr. Walter Brüning, de quien editó La filosofía de la historia en la actualidad. Libro publicado por la Universidad Nacional de Córdoba en 1961. El hecho de que allí enseñara el vallejiano Juan Larrea hizo que le motivara a mi madre a regalarme a mis once años una antología de César Vallejo. Libro que inició mi propia vida literaria. En mis venas está la rebeldía de Córdoba por la libertad contra las tiranías de todo tipo encarnada por la Reforma Universitaria del 1918. Creo que ese espíritu alimentó mi propia tesis de maestría, que publicara a principios de los 70 la Universidad Católica en Washington. Se tituló "Análisis antropológico de las ideologías de la liberación en la América Latina de los años sesenta". La celebración de este movimiento nos honra e inspira a luchar contra las autoridades antidemocráticas y elitistas.

-¿Tiene pensado venir al VIII Congreso Internacional de la Lengua Española 2019 en Córdoba?
-Ciertamente iré al VIII Congreso Internacional de la Lengua Española. Me lo ha confirmado personalmente Darío Villanueva, director de la RAE (Real Academia Española). Me consta que varias instituciones están programando actividades que me incluyen. Aún no he escuchado nada de la Secretaría de Cultura de Córdoba u otros representantes oficiales. Sería un honor para este cordobés, presidente de la ANLA en Washington y miembro de la RAE, que así fuera por lo que significa para Córdoba que uno de sus hijos lidere una de las Academias de la Lengua en Estados Unidos. Recientemente la Legislatura de la Provincia de Córdoba me ha otorgado una Distinción de Honor por el apoyo constante a la cultura internacional e hispana, firmada por el Vice Gobernador de la Provincia.

-¿Cuáles serán las próximas publicaciones que piensa realizar, ya sea en poesía o ensayo?
-Acaban de ser publicados Principios Póstumos por la Editorial Calambur de España en la colección de Los solitarios y sus amigos que preside Antonio Gamoneda. Salió la versión en inglés de Estados Unidos Hispano y, en versión digital, la colección de ensayos Darío, Vallejo, Borges, Whitman y otras literaturas. Verá la luz pronto la antología bilingüe Cantos al encuentro, editada por la profesora Ana Valverde de Osán de la Universidad de Indiana. También estoy trabajando en un libro de ensayos a titularse César Vallejo, grande entre los grandes y otro poemario El escondite de los plagios.


-Sabemos que es importante la presencia de la cultura y el idioma español en Estados Unidos. ¿Podría darnos alguna referencia del momento que está viviendo la lengua española en este país?
-Dentro de la lamentable hispanofobia que está fomentando el actual Presidente y Gobierno de los Estados Unidos, debo afirmar con orgullo que la población hispana y el español en los Estados tiene una presencia vibrante y en auge. Somos el segundo país hispanoparlante del mundo con más de 57 millones. El español es la segunda lengua del país que más se habla y se estudia en las escuelas y universidades después del inglés, incluso por la población anglosajona. Como documento está mi libro Estados Unidos Hispano y lo dije en una reciente entrevista en el Canal CNN y llamó mucho la atención: un inmigrante hispano puso la primera piedra en la Casa Blanca. Fue un 12 de octubre de 1792. Día de Colón, por eso nuestra capital se llama Washington, D.C. (Distrito de Columbia, Colón), independientemente de la estética de la violencia colonial. Ya comenté la postura de nuestro creador, Thomas Jefferson, con respecto a la lengua española. Tenemos la primera integrante hispana de la Corte Suprema y así muchas más primicias de los hispanounidenses. La lengua española sigue creciendo en números demográficos, en el ámbito educativo y también en el socio-político.