Los sueños de Brisa tienen espacio

Locales 07 de octubre de 2019 Por
El proyecto de una estudiante riotercerense de 16 años fue seleccionado para participar de un concurso en Japón y podría ser tenido en cuenta por la NASA. Ella es no vidente, pero nada la detiene en el anhelo de hacer su propia carrera aeroespacial.
LOCALES Brenda

Sus sueños no tienen límites, como tampoco el espacio, lugar donde posa un especial interés desde que era una pequeña.
Actualmente cursa el 5° año del secundario en el Instituto Marcelino Champagnat y su proyecto ha despertado el interés internacional.

Para Brisa Panichelli, la condición de no vidente parece estar lejos de ser un condicionante, aunque es consciente tanto ella como su famlia, que no puede dejar de observarse como otro ejemplo de superación.
“Introvertida pero curiosa”, como la define su mamá Lorena, esta joven de 16 años no deja de entablar vínculos a través de la tecnología en diferentes partes del mundo, a partir de su interés por las cuestiones espaciales.
En ese camino, su proyecto fue seleccionado por Unicef Global y se encuentra en la semifinal de un concurso en Tokio, Japón.

Lo que propone Brisa es enviar una bacteria al espacio para estudiar sus cambios y comportamientos, y que eso sirva de referencia para futuros viajes de la NASA.

“El cuerpo tiene una serie de bacterias inofensivas pero sometidas a una serie de radiaciones cósmicas podrían mutar, transformarse en patógenas y dañar a la tripulación”, explicó Brisa.
En caso de que su proyecto salga ganador, todo lo que ella plantea se llevará a cabo en una estación espacial internacional, que es un laboratorio en órbita.

Si bien está en contacto permanente con los organizadores japoneses que insisten con su presencia, viajar le es imposible por cuestiones económicas. “Le ofrecían hacerse cargo de los viáticos, pero debería viajar al menos con dos acompañantes”, explica su mamá.

Esto no será una limitación para participar, ya que podrá seguir todo el proceso de manera on-line y tiene tiempo hasta el próximo 10 de octubre para entregar el “informe científico” de su proyecto.
Pero no está sola en esto, aclara y trabaja junto a Gustavo Santos, un estudiante de ingeniería espacial, precisamente, la carrera universitaria que la riotercerense pretende realizar.
Esta es una iniciativa que no solo ha tenido repercusión en el país nipón sino en diversas partes del mundo y contribuye notablemente a lo que Brenda llama “creación de vínculos”, algo clave para quien esta en esta carrera donde ni el cielo pone límites.

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